09 / 07 / 2010
Analisis

9 de Julio: ¿qué debemos festejar?

DE VALORES DEVALUADOS, HIPOCRESÍA Y OTRAS YERBAS

9 de Julio: ¿qué debemos festejar?

Cada cosa representa, ni más ni menos que lo que es. Nunca escuché una frase tan idiota. Aunque tampoco escuché nunca una frase más brillante.

Pareciera que en estos tiempos muchas cosas dejaron de ser lo que eran. Es que, hemos olvidado con el paso del tiempo cual es el verdadero sentido de ciertos principios.

Las cosas tienen un valor intrínsico o fiduciario. Algo es intrínsico toda vez que su valor propio es igual al valor que representa, por ejemplo una moneda de oro que vale por peso propio. El valor fiduciario tiene que ver con el valor supuesto de las cosas, por ejemplo, un billete que no vale por el papel con el que está hecho, sino por la confianza que se deposita en él.

Gran parte de las cosas que existen en este mundo sólo tienen valor fiduciario. Y, como un innegable reflejo de la decadencia de este mundo, muchas cosas van perdiendo su valor intrínsico. La "palabra", por caso, ha dejado de tener el valor que solía poseer.

En algún momento perdido de la historia, no existían los pagarés, ni los cheques, ni los contratos, ni los recibos de nada. Todo bastaba con la palabra. Uno se comprometía a algo y lo cumplía. No por temor ni por presión de nadie. Sólo por cumplir lo que uno había prometido. Uno había dado su palabra.

No sé si el mundo era mejor en esos días y desconfío de aquellos que aseguran que sí lo era. La verdad es que poco importa si el pasado fue mejor o peor. De hecho creo que, si antes las cosas eran mejores, no se debió solamente a la confianza que existía en esos días.

De todos modos, lo cierto, es que las cosas han ido cambiando. Las palabras pierden sentido a fuerza de repetición. Si decimos algo una y otra vez, llegará un momento en que ese algo nos sonará vacío.

Es entonces que nos damos cuenta de que muchas cosas tienen poco de análisis y mucho de reiteración.

Decimos frases hechas, que ni siquiera sabemos muchas veces qué significan. Hablamos de valores que no tenemos y damos cátedra de experiencias personales que sabemos que son intransferibles.

Luego nos quejamos de los políticos y otros "referentes" que no cumplen con lo que dicen, o que nos dicen lo mismo desde hace más de cincuenta años.

Ni siquiera nos damos cuenta —o no queremos hacerlo— de que ellos son un reflejo de nosotros mismos. Obviamente en un nivel elevado a la enésima potencia. Y en ellos vemos valores que parecieran ser selectivos. En algunas de sus actitudes, los justificamos, como si fuera lógico que ellos hicieran cosas malas.

Siempre escucho en conversaciones de café cómo se justifica a la clase política cuando comete algún delito, como si fuera esto inevitable.

-"Y… ese tipo roba pero por lo menos hace cosas", dicen algunos. Están realmente equivocados los que dicen eso. Yo nunca vi que una maestra le robara a un alumno. Y me consta que esa maestra cobra diez veces menos que un diputado. Los valores han pasado a ser, lamentablemente, sólo una palabra más.

Existen en este mundo mil cosas que no están escritas en ningún lugar —por suerte no lo están— y que no deben asumirse jamás como verdades de vida.

Muchas veces evaluamos a las personas por algo casual que vemos en su comportamiento de un sólo momento. Y creemos que esa persona es solamente lo que vimos de ella ese instante.

Eso se llama “prejuicio” y es uno de los peores males de la idiosincracia de los ignorantes. Lo triste es que es algo contagioso.

Los valores de las personas sólo pueden ser evaluados en un conjunto de gestos. Y siempre debemos medir a esos gestos con la mayor objetividad posible.

No sé en qué momento se perdió eso, pero debemos pelear cada día para recuperarlo.

Los valores no están escritos en ningún libro ni se pueden encontrar en ninguno de los documentales de canal Infinito.

Los valores no están en ninguna de las palabras vacías de esas recurrentes charlas de café.

Los valores simplemente se contagian. Se sienten como el comienzo de la incubación de un virus. Y se incorporan a nuestro ser como el perfume de esa chica que nos gusta.

Los valores son, en definitiva, los que marcan la diferencia entre aquellos que quieren mejorar el mundo y aquellos que no nos dejan vivir.

 

Christian Sanz

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Comentarios: RSS de este artículo

Luis
09 de Julio de 2010

hoiy 9 de julio dia de la independencia argentina.
No hay nada para festejar,con la pobreza,la inse
guridad,la falta de una justicia rapida e imparcial,
la falta de un buen sistema educativo,la falta de un buen sistema de salud,la falta de viviendas dignas,el atraso de las provincias del norte,atraso tecnologico,como politico,la corrup
cion politica,judicial,policial.Por todo esto que vamos a festejar los argentinos? es hora de empezar a camibiar esta realidad que vivimos,debemos unirnos y empezar a forjar una nueva patria,una Argentina donde se respeten y se cumplan los derechos constitucionales y donde los problemas que hoy nos afectan sean superados.Vamos compatriotas arriba,animo a unirnos y empecemos a trabajar para cambiar esta situacion social.No esperemos del Estado,que no nos va a dar nada,hagamoslo nosotros.Viva la patria!!!!!

aldo g. giuliani
09 de Julio de 2010

¡Bravo Christian!. Cuando lei el articulo recorde que ayer le pregunte a alguien " ¨¿y que es lo que se festeja?". Se quedo atonito mirandome.

Paola
09 de Julio de 2010

Coincido con tus palabras Chistian pero disiento en que el 9 de Julio si es un dìa para festejar lo que significò el acto de la Indepencia , la actitud y el coraje que tuvieron aquellos que nos representaban que luchaban por un ideal no por llenar sus bolsillos como los polìticos y quienes nos representan hoy es a ellos a quienes les deberìa dar verguenza decir que festejan hoy.
Nosotros como ciudadanos debemos conmemorar y no dejar de recodar lo que significò aquel 9 de Julio . Deberìamos ir a todos los actos que organizan para darles un pequeño recuerdo , el juramento que acordaron hacer desde aquel momento los diputados y todo aquel que ejerciera la actividad polìtica para que lo peguen en el espejo del baño asi cada mañana cuando se levantan lo ven , quizas les quede algo : " “¿Juráis por Dios Nuestro Señor y esta señal de cruz, promover y defender la libertad de las provincias unidas en Sud América, y su independencia del Rey de España, Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y toda otra dominación extranjera? ¿Juráis a Dios Nuestro Señor y prometéis a la patria, el sostén de estos derechos hasta con la vida, haberes y fama? Si así lo hiciereis Dios os ayude, y si no, El y la Patria os hagan cargo”."
Saludos

Jorge A. Rodriguez
09 de Julio de 2010

Amigo Christian y amig@s foristas:
Coincido con algunos conceptos expresados en el artículo, y no coincido con otros.
Para mi modo de ver la vida y mi manera de vivirla, las cosas que solo tienen valor fiduciario no tienen valor. ¿Para qué me sirve algo que puedo comprar en el momento que se me antoje?
Lo único que tiene valor son algunas cosas, conductas, recuerdos, sentimientos, personas, pensamientos, emociones, experiencias, que tienen algún significado (subrayado y en negritas la palabra significado) para mí. Naturalmente su valor intrínseco es inmenso. ¿Que es una experiencia personal, y por lo tanto intransferible? Por supuesto. Por eso tienen un valor inmenso para mí.
¿Como puedo transferir algo de lo que he aprendido a nivel vivencial y que puede ser valioso para otro? Bueno, hay una cantidad de maneras de hacerlo, pero la más efectiva parece ser el ejemplo.
Mister Christian, como diría el Cap. Bligh, usted no contagia sus valores. Usted es un verdadero predicador. Predica con el ejemplo.
Los valores no se contagian, se aprenden. Y el modo de enseñarlos es con el ejemplo. Cada vez que Tribuna de Periodistas denuncia, destapa, da testimonio de ética periodística, nos indica el camino.
Como nos indicaron el camino los próceres que en 1816 fundaron nuestra nación. Como lo hicieron Belgrano, San Martín y los Congresales de Tucumán.
Como intento hacerlo, humildemente, yo dentro de mis limitadas posibilidades. Y tantos compatriotas que en forma cotidiana llevan una vida ejemplar.
De modo que hay dos cosas para festejar. Una es que el ejemplo de los padres fundadores y del acto de coraje del 9 de Julio de 1816 sigue vigente.
Y otra es que hay argentinos dignos que están dispuestos a seguir ese ejemplo.
Coraje Mister Christian, el futuro le pertenece.
Un abrazo, saludos a los señores periodistas y a mis amig@s foristas.
Jorge A. Rodriguez
jorge@trashmail.net

NENINA
09 de Julio de 2010

Verda amigos forista, yo no tengo nada que festejar, mi patria esta tremendamente humillada por un par de chorros, vulgares, ordinarios e hipocritas, la han transformado en tierra arrasada y si ayer nos independizamos de España, hoy estamos en manos de Chavez y Barry Gold, entonces, de que independencia habla la abogada trucha?

Martin
10 de Julio de 2010

Coincido con Paola plenamente, no hay que dejar de recordar lo que significo ese 9 de Julio, mas alla de los problemas actuales que tengamos (que son muchos).

Saludos.

gustavo contarelli
10 de Julio de 2010

Estimado Chris

Coincido con tu apreciación axiológica: son los valores culturales que supimos conseguir, que hay que festejar. Y los valores se contagian con el ejemplo, como bien lo definís. Ese ejemplo que nos dieron los hombres de Mayo, inspirados en la tradición liberal francesa. Espero que aniden en todos, y se potencien. ¡Qué país que perdimos,, estamosa tiempo de recuperarlo?

Abrazo Chris, de tu amigazo!!!

Gustavo Contarelli

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