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Hasta el día de hoy, los K han demostrado
que mienten sin problema alguno y que prometen cualquier cosa que por supuesto
no cumplirán; creer que ellos quieren hacer un gran bien para la república con
su Ley de Medios o Ley K, es pecar de crédulos y rematados tontos. ¿Quiénes
pueden creer sus burdas promesas?, únicamente los interesados secuaces y los que
cobran para repetir el libreto K.
¿Los cien mil puestos de trabajo? ¿Los hospitales? ¿Los
puentes? ¿Los celulares K? ¿Los zapatos para estudiantes? ¿…….? , realmente
es vergonzoso enumerar todas las incumplidas promesas, da la impresión de que es
la maestra ciruela mintiendo y engañando a los párvulos del jardín de infantes
para mantenerlos ocupados y que se porten bien.
Los últimos acontecimientos muestran lo que realmente son y
la perversidad con que se manejan, desde hacerse llevar los diarios o un jarrón
hasta Santa Cruz en uno de los aviones de la flota presidencial, que a los
argentinos nos sale más de u$s 20.000 para que ellos estén informados, hasta
seducir y engañar a la centro izquierda sólo con declaraciones y promesas que no
van a cumplir.
¿Por qué ese apuro en que se trate la Ley de Medios K?, son
163 páginas con 157 artículos que deben estudiarse con detenimiento y no en sólo
horas, este apuro para imponer es algo sugestivo, sólo puede explicarse si lo
que se quiere evitar es justamente que se estudie, ¿la causa? entre los 157
artículos debe haber más de uno que los beneficia en sus apetencias de dominio
total de la información.
Ejemplo: Los miembros de la autoridad de aplicación pasaron
de cinco a siete, claro que antes eran 3 del oficialismo y 2 de la oposición, lo
que cambiaron para que la centro izquierda los apoye, es que ahora tiene 5
oficialistas y 2 de la oposición. Uno puede ser algo distraído pero tanto ya no,
es una bur-la a todos que además quede en la órbita de Aníbal Fernández, en
otras palabras no cambian nada y ellos son los que deciden quién tiene y
quién no tiene. (Violando el Art. 32 de la C.N. por supuesto)
Las telefónicas no fueron eliminadas del proyecto K, la
señora únicamente dijo que “por ahora” y no definitivamente, con lo que bastó
para que aquellos que comen de la mano de la pareja salieran a festejar
contentos que gracias a ellos se pudo sacar a las telefónicas. O no leyeron todo
el mamotreto o no saben interpretar la “letra chica”, Pino Solanas tiene razón
cuando advierte que además se deben eliminar o cambiar sustancialmente 25
artículos más y que todo se presente “por escrito” nada de palabras lindas e
impactantes, él quiere hechos como todos nosotros.
Cuando Agustín Rossi y sus pares K$, hablan de debate,
cuyo significado es “Controversia sobre una cosa entre dos o más personas” y
además declaman donde pueden, que ellos quieren debatir, cuyo real
significado es “Altercar, discutir, disputar sobre una cosa”, todos lo
asociamos con discutir, que significa “Alegar razones contra el parecer de
otro”, entonces se tiene la creencia que Agustín Rossi y sus K$ van a exponer y
defender sus razones porque tienen argumentos valederos (eso sería suponer
honestidad y gran capacidad) Pero ocurre que, sabiendo que ellos han cambiado el
significado a muchas palabras, el verdadero significado para estos señores
sobre, debate, debatir o discutir, es lisa y llanamente imponer con
humillación, previo engaños y viles mentiras.
Después veremos quienes “acompañaron” al gobierno y cuando se
les termina el período de ofrecer servicios al “loco de la billetera”, según
dijo alguien de Santa Fe, no sería mucha sorpresa que se trate de diputados
“aliados y progresistas” cuyo mandato termina dentro de unos 80 días,
¿casualidad?
Es notorio que cuando presentan proyectos de importancia, la
tropa de los K$ no sabe que decir y luego de unos días salen en estampida a
todos los medios a explicar con las mismas palabras y la eterna pobreza de
argumentos (Diana Conti), como si hubieran asistido a la “Escuelita K” donde les
dan el libreto a seguir, más enojarse, gritar y no dejar hablar al resto. Todos
iguales de mediocres.
El apuro esconde algo y no es nada bueno para los que
queremos la libertad de prensa y no la “Libertad Prensada” (Mafalda) del
matrimonio. Es simple, si fuera todo tan cristalino nadie se preocuparía tanto.
Si fuera todo tan limpio no estarían “seduciendo”, o como dicen algunos
“comprando”, opositores. Si fuera algo legal no tendríamos que preocuparnos
porque Aníbal Fernández sea el que maneje todo según el antojo de sus jefes, o
suyo, porque algo le van a tirar por su ejemplar sumisión.
¡Mucho apuro…mucha trampa!
Juan José Luis Gil
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