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Ahora todos parecen preocupados, los
medios de comunicación, los políticos, los especialistas. Todos advierten
sobre el elocuente peligro en ciernes de la eventual ampliación del juego de la
mano de Cristóbal López —testaferro de Néstor Kirchner—, no sólo en la
provincia de Buenos Aires, sino también en la Capital Federal.
No es políticamente correcto mencionarlo, pero este periódico
fue uno de los pocos medios que advirtió oportunamente sobre los peligros del desmedido
crecimiento de López en relación a los juegos de azar. No sólo por los
nocivos efectos que produce el juego en sí, sino también por el consecuente
lavado de dinero que se busca a través de este tipo de iniciativas.
La ley de blanqueo de capitales que promueve el kirchnerismo
hace unas semanas, es una excusa para
enjuagar su propio patrimonio —parte del cual ha sido enviado convenientemente
al banco Credit Suisse First Boston, gracias a los oficios del
narcolavador Aldo Ducler— y para oficializar dinero que
ostentan diversos testaferros del kirchnerismo, como Lázaro Báez, Rudy Ulloa
Igor, y hasta el propio López.
Todo lo que se diga en contrario, es pura excusa.
Nadie fue
La discusión que se da en estas horas, no sólo involucra a la
impresentable ley de blanqueo de capitales, sino también al fuerte impulso e
"imposición" oficial de una ley del juego en la provincia de Buenos Aires. Se
trata de una norma tan indefendible, que nadie se hace cargo de su autoría.
La historia comenzó hace algunas semanas, cuando "por arte de
magia" apareció el texto de una extraña ley en la legislatura provincial que
promovía la modificación de las normas que rigen a los juegos de azar y que
estaba hecha a medida del testaferro K, Cristóbal López.
De más está decir que se movió mucho dinero entre
legisladores para que avanzara semejante mamotreto. El interés oficial
es tal, que el propio Néstor Kirchner operó sobre algunos diputados para que
impulsaran la norma, la cual es sumamente lesiva para el futuro del país.
Felipe Solá sabe bien de esto, ya que perdió el apoyo oficial
para ser reelecto como gobernador provincial luego de haber frenado los intentos
kirchneristas de hacer ingresar a López a la provincia de Buenos Aires.
En sentido opuesto, Daniel Scioli, actual gobernador
bonaerense, hace en estos días una encendida defensa de los cambios que intenta
el oficialismo en torno al juego.
Uno de los papeles más lamentables que le ha tocado jugar
—nunca mejor usado el término—, ha sido en el marco de un reportaje hecho por
diario Perfil el domingo 14 de diciembre pasado. A continuación, algunos
de sus conceptos y los comentarios de este cronista:
-En mi gestión tengo vencimiento de bingos y de sistemas
on line el año próximo. Una de las alternativas que estamos pensando es
que haya una ley marco que limite la instalación de las máquinas tragamonedas.
En esta frase, Scioli miente descaradamente, ya que la ley en
realidad elimina el tope para el número de máquinas.
-El proyecto de ley limita el juego en la provincia.
Al contrario, permite que se instalen nuevas salas de bingos
y amplia la oferta de máquinas tragamonedas.
-Hoy no hay límite.
Otra falacia, el límite es tan concreto que por ese motivo no
puede desembarcar hoy Cristóbal López en la provincia.
-Estamos haciendo ronda de consulta, no hay ningún
proyecto presentado.
El proyecto que circula en la legislatura intenta aprobarse
esta misma semana ¿cómo puede decir que no hay proyecto?
-Es una situación con la que me encontré.
¿Qué significa esta última frase? ¿Acaso no puede Scioli como
titular del Ejecutivo bonaerense actuar en determinadas áreas? ¿Quién se lo
prohíbe? Es grave lo que deja entrever el gobernador, quien al final del
reportaje se niega a responder una pregunta puntual referida a la denuncia hecha
por este medio, respecto a las coimas que pide Lotería de la provincia de Buenos
Aires a ciertos agencieros.
"Empresarios del juego se quejan de que para abrir una
casa de lotería habría que pagar 30% de comisión a funcionarios provinciales",
indaga el periodista. El silencio de Scioli como respuesta es todo un síntoma.
Concluyendo
En estas horas, en la Cámara de Diputados bonaerense, se
discute contrarreloj para sancionar la impresentable ley del juego sobre
tablas. Muchas voluntades se han comprado con interesantes fajos de dinero
y/o promesas de diversos favores políticos a futuro.
Cuando esto suceda, habrá que tomar nota de los nombres y
apellidos de los legisladores que apoyan la iniciativa, ya que están
contribuyendo para que la Argentina sea un paraíso del lavado de dinero. A ellos
no les interesa el creciente nivel de ludopatía que ostenta nuestro país, sólo
hacer caja para enriquecer sus patrimonios.
Por lo pronto, nada han hecho hasta ahora para detener el
avance de las mafias que están haciendo pie en territorio bonaerense. Mejor
dicho, han ayudado a que esto pase, refrendando la tarea de los ímprobos
funcionarios del Instituto de Lotería de la provincia de Buenos Aires, de
la talla de Luis Alberto Peluso, Carlos Gallo y Carlos Cacho Luque.
¿A quién le importa que el día de mañana avance el lavado de
dinero —especialmente del narcotráfico—, la ludopatía o el delito ligado al
juego? ¿Qué dirán los Kirchner, Scioli y aquellos que refrendan sus decisiones
cuando esto suceda?
¿Cómo puede el oficialismo seguir disfrazando su discurso de
progresismo ante semejante evidencia?
Ojalá que aún no sea demasiado tarde para detener esta
locura.
Christian Sanz
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Carlos Lopez Silva
30 de Marzo de 2010
Nadie parece percatarse que hoy todos los canales de television y muchas estaciones de radio se han transformado, celulares mediante, en levantadores ilegales de apuestas. Al estilo de lo que hizo Susana Gimenez con el cura para el que levantaban dinero a manos llenas con su novio de turno, muchos programas de tv y radio han adoptado esa modalidad: manda xxx al 22222 por sms y ganate un kilo de bifes, por ejemplo... Eso señores es atentar contra la ley de juego, por si no lo sabian. Saludos