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Aunque
suene a verso remanido,
el cometido de todo periodista es informar. Más que cometido, como
profesionales responsables resulta un deber ineludible. Así las cosas, en esta
oportunidad solo me permitiré transcribirles una nota que considero antológica
publicada en el 2004 “El Mango del Hacha”, una
página web con asiento en Rosario, Santa Fe.
Al término de dicho material,
firmado por el señor Miguel Espinaco,
les anejo un revelador comentario, severo y convincente, suscripto por don Alberto
Marcipar.
No poseo información si dos reputadas empresas lácteas, o el Dr. Marcos
Mercado en defensa de su buen nombre, honor... y múltiples profesiones
(pediatra, escritor, locutor), aquel año, fueron tras el señor Miguel
Espinaco y “El Mango del Hacha”, como lo hicieron con este
veterano periodista (y con Christian Sanz, Director Ejecutivo de Tribuna en noviembre del 2005). La persecuta se generó porque yo había cuestionado con mucha dureza
la publicidad falaz que emitían por televisión. En verdad no creo que el
colega santafesino les haya prestado atención alguna. La evidencia que
poseía para expresarse como lo hizo era más fuerte que la simple retórica
amenazante de los lacteros. En cualquier tribunal impoluto de mi provincia (nací
en Santa Fe) las quejas por presuntos agravios habrían logrado poco o ningún
predicamento.
Se impone aclarar que tenía programado editar el artículo de Espinaco
y el comentario de Marcipar hace algún
tiempo. Sin embargo, como nuestra campaña de esclarecimiento hiciera
desaparecer la publicidad que prometía un imposible (incrementar la estatura
entre otras improbabilidades), lo dejé archivado… pero no olvidado. Sin
embargo, como el Dr. Mercado ha
vuelto a la televisión promoviendo el mismo “alimento medicamentoso”, aunque con algunos cambios en el
libreto, consideré importante desempolvar el artículo en el que le dan con un
hacha. Y que le vayan a cantar a Espinaco
y a Marcipar…
*
* *
El
Doctor Mercado ¿viene de Marte?
Por Miguel Espinaco
Si
vos sos de los que creen que lo peor de la televisión son sus programas, es
porque tenés un dedo veloz que logra huir vía zapping de las
publicidades. Ya se sabe que las propagandas son para venderte cosas, pero uno
espera (tan incauto es uno, ¿no es cierto?) que le vendan solo productos, un
jabón en polvo que blanquea más que los otros o un auto que es como el
destino, a lo sumo una manguera que se enrosca milagrosamente. Pero no.
No sólo de Santos, Susanas y Gerardos vive el
tráfico de ideología que se ejecuta desde la caja boba. Los inocentes spots
publicitarios en los que se ponen altas dosis de creatividad para venderte
mejor, contrabandean supuestos para picar sesos, te encajan formas de ver las
cosas que vos comprás desprevenido, aunque al final no te de el presupuesto
para obtener el consabido bien publicitado, te fabrican el sentido común que,
mal que les pese a los fabricantes de refranes, es el más común de los
sentidos.
El doctor Marcos Mercado, mencionado en el título de
esta nota, es el que te recomienda desde tu tele consumir cierto alimento lácteo
concentrado a base de leche, azúcar y pulpa de frutas fortificado con calcio,
zinc y vitaminas A, B9 y D recomendado para niños de 4 a 6 años que se
presenta en un pack de 2 potes de 45 gramos cada uno y que, para más
datos, se ofrece desde la góndola de tu supermercado amigo bajo el pegadizo
nombre comercial de “Danonino”.
Danonino por la noticia
“¿Sabías que los
nutrientes que tu hijo no reciba durante sus primeros seis años no los podrá
recuperar después?”
(voz en off - spot publicitario de “Danonino”)
“Danonino” es de Mastellone. Se trata de gente que ha
ganado y gana tanta plata que se dan el gusto de distribuir su pauta
comunicacional entre varios comunicadores que se dedican a explicarte la
limpieza con la que se elabora la leche “Armonía” y las ventajas de
que la leche “La Serenísima” tenga menos de 100 mil bacterias por
mililitro.
Su producto “Actimel” domina el mercado de las
leches cultivadas con un 88% de ventas, así que para ellos no debe ser para
nada difícil deducir por regla de tres simple que el 100% de ese mercado es
mucho más chico que el país porque sobran los que de casualidad ven de vez en
cuando una copa con leche en su formato más tradicional.
Los números que manejan son tan grandes que asustan. Por
estos días andan refinanciando sus deudas en dólares que superan los
doscientos millones, pero los negocios les van tan bien que a sus acreedores les
prometen una renta del 7 % si les recortan un poco los números. El año pasado,
mientras a casi todos les iba horrible, los tipos se embolsaron más de 8
millones de dólares sólo en diferencias de cambio.
La pregunta hecha por estos señores en un mundo en el que
seis millones de niños menores de cinco años mueren anualmente por causa de la
desnutrición, en un país en el que uno de cada ocho chicos tienen déficit de
talla por la misma causa, en una época en la que cuatro de cada diez infantes
de nuestras tierras viven en la indigencia, tiene una respuesta obvia: Sí,
sabíamos.
Y nos
suena como una cachetada.
Un
médico de familia
"Como
pediatra, me sigue sorprendiendo el altísimo número de chicos con carencias
nutricionales, incluso los que no lo aparentan".
(Doctor Marcos Mercado dixit - Spot televisivo de “Danonino”).
El doctor Mercado es un tipo conocido, posiblemente más
conocido que Mastellone, pero la verdad es que no sabemos si sabe tanto.
Su cara, que recuerda la de un bonachón médico de familia, puede verse en el
programa “Mi Bebé” de Utilísima Satelital lo que lo convierte en un
médico de los mediáticos, que les dicen. Por si todo esto fuera poco para su
currículum, es autor de dos libros de puericultura.
El tipo, dicen, se graduó con diploma de honor en la
Universidad de Buenos Aires, así que puede ser que el tiempo destinado al
estudio y a explicarte cuidadosamente los mejores pasos para la crianza de tu
pequeñuelo no le han permitido salir mucho, ni leer los diarios, ni conversar
con los amigos sobre la realidad tan cruda. Alguna explicación debe haber para
la "sorpresa" que le causó el altísimo número de chicos con
carencias nutricionales (incluso los que no lo aparentan).
Lo peor de todo es que estas barbaridades pasan generalmente
desapercibidas, es como que uno las ignora, pero son el meta mensaje de la
publicidad, lo que le camina por debajo, la yapa que te dan por el mismo precio.
¿Y si uno lo piensa; si uno se pone a pensarlo? ¿Cómo sería?
¿Tendría que pensar qué tipo jodido que soy que no pienso en mi hijo,
mientras está juntando cartones para parar la olla? ¿O desde el otro lado de
la famosa pirámide social tendría que afirmar “Es cierto, hay gente que no
se preocupa por esta verdad que tan bien explican en la propaganda?, ¡habrásevisto!”
Hay ciertamente un par más de posibilidades. Uno puede
tomarlo un poco en broma y pensar que lo que pasa es que este doctor Mercado,
que se sorprende de las carencias nutricionales, debe haber venido de Marte, y
borrarlo enseguida del pensamiento con una sonrisa y con un ademán de la mano.
O bien puede enojarse silenciosamente frente al televisor y pensar: ¡Cuanto
cinismo, che, cuanto cinismo!
O también uno puede apuntar
el índice al televisor y decirle a quien esté a nuestro lado algo así como “¿Escuchaste
lo que dijo ese pelotudo, vos lo escuchaste?”
*
* *
Este
artículo sobre el Dr. Marcos Mercado me recuerda una conversación con médicos
pediatras de Rosario que me relataron su sorpresa ante el incremento repentino
de casos de desnutrición grave en una zona de Rosario. Se envió una Asistente
Social a tratar de averiguar el origen de esta situación y esta se encontró
con que la propaganda de “Danonino” había provocado que muchas madres
pensaran que el alimento era suficiente para evitar la desnutrición y
comenzaron a comprarlo, con mucho sacrificio, en reemplazo de la alimentación
natural variada que comían previamente. Este no es un caso de extrema
marginalidad pero útil para denunciar la publicidad de los negocios opuesta a
la verdadera democratización de los conocimientos sobre salud. También queda
claro que los organismos reguladores de la publicidad de alimentos y
medicamentos no están capacitados o no tienen interés en la
situación actual de asumir sus responsabilidades de cuidar la salud de la
población.
“El Mango del Hacha” dixit…
*
* *
CONCLUSION
Y vuelvo a retomar las palabras introductorias, rogando que no
se considere de manera literal este peyorativo y popular adagio, no sea cosa que
nos demanden por difamación, pero
lo cierto es que “la culpa no la tiene el chancho…”.
Para colmo de males, acaba de reaparecer el chantún mayor de
ventas por TV, Jorge Hané, quien
vuelve a promover para los ciudadanos del tercer mundo lo que para los del
primero está vedado. Su creación “Reduce
Fat-Fast” - se produce en los Estados Unidos pero su venta está prohibida
en los 50 estados de la unión, al igual que el “Amerilab
Silhoete Efervescente”, - se
expende nuevamente con toda libertad en la Argentina. Pero ese será tema para
una próxima nota en la cual trataremos de desentrañar ciertas contradicciones.
Interín, las autoridades de la provincia de Buenos Aires parecen despertar de
un prolongado letargo. Por Decreto Nº
1691/06, acaban de prohibir los preparados magistrales para adelgazar. Sin
embargo, surgen algunas dudas sobre que esa normativa alcance a los productos
que se publicitan por televisión; un dramático “¡Viva
la Pepa!”, aparentemente incontrolable. Lo trágico de todo esto, es
que en un todo de acuerdo a los términos del Decreto 1172/03, que determina el
irrestricto acceso a la información pública que no afecte a la seguridad
nacional, le solicité a la ANMAT lo siguiente:
“Así las cosas reitero mi pedido de
que se me informe en detalle sobre las formulas químicas
de ambos productos y que documentación presentaron sus
fabricantes y/o responsables para que se les autorizara su venta en
la Argentina (estudios y pruebas irrefutables de su eficacia, constancias científicas
y clínicas de que cumplen con lo que prometen, etc.). La
ANMAT debe contar con tales elementos.
“La ADMINISTRACION DE ALIMENTOS Y FARMACOS (Food
and Drug Administration - FDA) de los Estados Unidos, no
autorizó su distribución en todo su territorio. Pese a lo cual en
otras áreas gubernamentales no han hecho objeción para que esos engendros se
produzcan a granel y se los exporte a los países que se subdesarrollados
al sur del Río Grande”.
Hasta la fecha, ni cinco de… las que saltan.
Como solía decir mi abuelo Isidro:
“La mejor manera de conservar la salud es
alimentarse con productos naturales, descansar lo necesario… y ser
feliz”.
Juan Isidro González
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CLARIBEL
08 de Enero de 2010
sI ESTAS COSAS QUE SE DENUNCIAN SON CIERTAS, ESPERO QUE LOS ORGANISMOS ENCARGADOS DE CONTROLAR LOS ALIMENTOS QUE CONSUMIMOS SE HAGAN RESPONSANBLES POR LAS TRUCHADAS QUE NOS VENDEN, YO LE DOY DANONINO A MI HIJO DESDE LOS 2 AÑOS, PERO DESPUES DE ESTO VOY A SUSPENDER LA COMPRA DE ESTE PRODUCTO Y VOY A TRATAR DE CONSUMIR LECHE DE VACA RECIEN ORDEÑADA, PARA ASEGURARME DE QUE LE ESTOY DANDO LECHE. ESTA ES OTRA CUESTIÓN PARECE QUE EN VEZ DE LECHE, AHORA NOS VENDEN AGUA. QUISIERA SABER QUE HAY DE CIERTO CON LOS NÚMEROS QUE APARECEN EN LA BASE DE LAS LECHES LARGA VIDA.