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A veces la realidad supera a la ficción. Si bien es una
frase más que trillada, es la más adecuada para describir lo que sucede en estos
momentos en la sede del Centro Nacional de Reeducación Social, más
conocida como Cenareso.
Según su propia página de Internet, los objetivos de Cenareso son los
de "brindar tratamiento médico, psicológico y social a personas comprometidas
en el uso de drogas y a sus grupos familiares a fin de promover la
reinserción social. Asimismo, desarrollar tareas preventivas, de acción
comunitaria y de formación de recursos humanos especializados, docencia e
investigación".
Como se verá a lo largo de este artículo, el Cenareso está lejos de
cumplir con lo que estipula su propia carta orgánica. Allí conviven, por el
contrario, varios escándalos al mismo tiempo: malversación de fondos, falta
de rendición de cuentas e investigación clínica sobre pacientes allí internados.
La clínica del Dr. Cureta
El Cenareso es un organismo descentralizado que integra el Ministerio
de Salud de la Nación. Fue creado en 1973 y se lo considera un hospital público
"monovalente", especializado en el problema de "las toxicomanías". Está ubicado
en la calle Combate de los Pozos Nº 2133 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y
es dirigido por un hombre cuestionado: el Dr. Marcelo Gabriel Bono (1),
quien durante años fue interventor de esta misma institución.
Si uno observa atentamente el trabajo desarrollado por Bono desde que está
al frente del Cenareso, podrá apreciar que
Esos mismos puntos ya fueron cuestionados por varios informes de la
Sindicatura General de la Nación (SIGEN) que señalan diversas
irregularidades relacionadas con la administración de dinero. Veamos:
- Informe 2002, corresponde al período 2001: "Con respecto al presupuesto,
se observa que han existido movimientos de fondos fuera de la ejecución
presupuestaria".
- Informe 2003, correspondiente al período 2002: "Se detectó una excesiva
utilización del mecanismo adquisitivo de 'caja chica', resultando los precios
abonados aproximadamente un 55% superiores a los abonados por proceso
licitatorio".
A pesar de las elocuentes llamados de atención que la SIGEN ha efectuado a
través de los años, nadie jamás ha hecho nada para detener estas irregularidades
ni se ha puesto el foco sobre la gestión del Dr. Bono. Ni siquiera a
sabiendas de que el titular del Cenareso posee sendas cuentas bancarias
suculentas -en el Banco Nación y en el Citibank- con varias
docenas de miles de pesos cada una.
"El Dr. Bono es un hombre que llegó al Cenareso con lo puesto, no tenía un
peso, y hoy tiene un nivel de vida de una persona de mucho dinero. De todo lo
que puede, Bono hace 'negocio', ya sean reformas edilicias o lo que sea.
Fijate los presupuestos que se destinaron a refaccionar al Cenareso y cómo se
cae a pedazos", aseguró a este periodista una persona que trabaja en dicha
institución y que se animó a hablar con gran temor.
El comentario del informante toma cuerpo cuando se accede a las
observaciones de la SIGEN del año 2003: "No son extrañas a la SIGEN las
reiteradas observaciones que se ha venido formulado al Cenareso, señalando las
diferentes situaciones de deterioro edilicio que puede representar un riesgo
para la tarea asistencial con nuestros pacientes internados. Estas
situaciones de deterioro se producen a una velocidad y un ritmo tal que exceden
por completo los plazos en que se maneja el engorro burocrático de la Ley de
Obra Pública".
Al ver este tipo de observaciones de un organismo de control como es la
SIGEN, uno no puede dejar de preguntarse adónde va a parar el dinero destinado
por el Gobierno para las refacciones del Cenareso. "¿No te parece
llamativo que nadie encuentre ninguna conexión entre las abultadas cuentas de
Bono y el dinero que desapareció de la institución que él dirige? Sería bueno
que averiguaras sobre la amistad entre Bono y Andrés Leibovich,
subsecretario de Programas de Prevención del ministerio donde yo trabajo.
Leivobich fue quien apadrinó a Bono para que estuviera donde está y quien
permite que nadie lo toque. Y no te hablo solamente de los negocios en el
Cenareso. Hay otras cosas también, como las tareas incompatibles de Bono como
director de una institución pública", confió a este periodista un funcionario de
alto rango de la cartera de Salud, quien aportó parte de las pruebas obtenidas
para este artículo.
Los comentarios de la fuente referida fueron aclarados días más tarde por un
médico que supo trabajar en el Cenareso: "Lo que tenés que tener en claro
es que aparte de los negocios en el Cenareso, Bono tiene otros trabajos que
son incompatibles con la función allí: los jefes tienen que tener -cuando
ganan por concurso- dedicación exclusiva y Bono no lo hace (...) Por otro lado,
Bono es director del 'Grupo del Oeste' (2), podés fijarte en la página
prestadores del SEDRONAR (3) o sea que además está recibiendo 'derivaciones'
del Estado Nacional. A su vez, el Dr (José Ramón) Granero, subsecretario de
Estado en la SEDRONAR está vinculado a FONGA, Federacion de Comunidades de la
República Argentina y recibe derivaciones del Ministerio de Justicia, están
todos 'enganchados' y todo queda en familia".
Es dable destacar que para este artículo, quien escribe estas líneas
solicitó entrevista con el Dr. Bono en tres oportunidades, pero jamás fueron
respondidos sus requerimientos.
El "abono" del Dr. Bono
Las conductas de Bono, sumado al estado lamentable del Cenareso llevaron a
que la Oficina Anticorrupción iniciara hace pocos meses una investigación
(Ver al pie de este artículo), cuyo puntapié inicial se dio gracias a una
denuncia anónima "formulada por una mujer, mediante una llamada telefónica"
(4). Entre otras cosas, la persona denunciante centró su llamado (que luego
ratificó con evidencia concreta) en los siguientes puntos:
-Su propia situación laboral (irregular) y la de sus compañeros de guardia
dentro de esa entidad.
-La presencia de fondos para efectuar tareas de remodelación en el
establecimiento en el año 2003, las cuales no se habrían llevado a cabo -aduce
que se trataría de un millón setecientos mil pesos-.
-Irregularidades en el manejo del grupo de médicos de guardia, el cual
habría sido creado como planta transitoria, y que una disposición legal
posterior habría establecido que la duración de la misma finalizaba en el 1993.
A partir de entonces dicha norma preveía que los miembros de la guardia pasarían
a integrar la planta permanente, sin concurso previo.
-El cobro de sobresueldos por parte del asesor (abogado) del director, la
Jefa de Personal y la Jefa de Contabilidad.
Respecto a este último punto, este periodista pudo entrevistar a un
profesional que tiene trato directo con los "altos cargos" del Cenareso y
que dio detalles sobre varias autoridades que allí se desempeñan:
"El Dr. Martín Segovia (anteriormente Jefe del
Servicio Reinserción Social de Cenareso) es médico legista y trabaja en
el Cuerpo Médico Forense. No sólo hay absoluta incompatibilidad en esto, sino
que muchísimas veces no va a trabajar porque en su otro trabajo los tiempos son
muy particulares.
El licenciado Rubén Ghía (Jefe del Departamento Asistencia Integral) tiene
cinco trabajos, uno en el Ministerio de Educación.
El licenciado Miguel Casella (Jefe del Departamento
Prevención) es profesor de la Universidad del Salvador, podés llamarlos y
verás que no se cumplen los horarios.
Cada uno de ellos tiene cátedras y dan los prácticos ahí, todo avalado por
'docencia e investigación'.
La Dra.Estela Muzzio (Jefa del Servicio de
Guardia) es asesora del subdirector y es responsable en gran parte,
junto a Bono, de lo que pasa en Cenareso.
La jefa de personal, Mabel Lemas, es delegada de ATE. No sé cómo
puede defender a los que trabajan si tiene un puesto clave para controlar las
demandas de los empleados. De la misma manera, la delegada de UPCN es secretaria
del subdiderector José Luis González".
El cúmulo de irregularidades que se suceden en el Cenareso es
imposible de medir y a cada paso de esta investigación aparecen nuevas
fechorías. Desde la situación laboral precaria de varios de los profesionales
que se desempeñan allí hasta "estudios famacológicos" en los que se utilizaría a
pacientes internados.
Concluyendo
Negocios sucios, alianzas y pactos de silencio son el condimento inevitable
de cualquier aspecto que se quiera indagar respecto a lo que sucede en el
Cenareso. De la decena de personas entrevistadas para este artículo, no hubo
una sola que negara los ilícitos que rozan a las autoridades de allí y, por el
contrario, sumaron nuevos elementos sospechosos que merecen ser investigados.
Eso, sumado al silencio del Dr. Marcelo Bono -a quien intentó entrevistar
este periodista sin resultado positivo- hace pensar que estamos frente a un
nuevo escándalo en ciernes. No es poco.
(Continuará)
Christian Sanz
(1) Marcelo Bono es argentino, titular del DNI Nº 13.340.419, CUIT Nº 20-13340419-9, con domicilio en la calle Otamendi Nº 150, Planta Baja, Departamento 1 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
(2) Grupo del Oeste es una organización supuestamente especializados en adicciones.
(3) SEDRONAR: Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico.
(4) La llamado se produjo el 20 de enero de 2006.
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