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Hay temas que pueden ser considerados "secretos de
Estado" y que, por cuestiones de Seguridad Nacional, son generalmente ocultados
a la comunidad. Otros sí atañen al interés general y deben ser dados a conocer
por los funcionarios de turno. No porque haya que alimentar el morbo de la
gente, sino porque representan cuestiones de vital importancia a nivel político
y social.
La cuestión de la salud presidencial es uno de esos temas que merecen ser
conocidos por la comunidad y que el kirchnerismo insiste en manejar como un
"secreto de Estado", alimentando la inquietud en la gente y permitiendo que
pueda especularse con una gravedad en la salud del mandatario que quizá no sea
tal.
Son muy pocos los medios que se atreven a indagar en esta cuestión, pues es
sabido que el presidente Kirchner suele ponerse de muy mal humor cuando se
refieren a su estado de salud.
Tribuna de periodistas viene indagando sobre este tema desde hace un
par de años y ha podido percibir la referida "molestia" oficial toda vez que
intentó confirmar algunos de esos datos con funcionarios kirchneristas.
En el presente artículo se presentan algunas de las conclusiones a las que
pudo arribar este medio luego de consultar a no menos de 10 fuentes de gran
relevancia actual o pasada en la periferia del primer mandatario.
Desde los medios
Uno de los pocos medios que se ha atrevido a manejar seriamente el
análisis de la salud presidencial ha sido El Ojo digital (1), un reciente
diario electrónico que suele publicar artículos escritos por este periodista.
Hace algunas semanas, el referido medio desmenuzó brillantemente esta cuestión:
"Agudos observadores se han encargado oportunamente de contabilizar las
reiteradas indisposiciones que exhibió el primer mandatario argentino,
muchas de las cuales han ocurrido en público, así como también se comenta el
detalle de la rigurosa dieta que Kirchner observa cada vez que debe asistir a
comidas o reuniones.
Desde desmayos hasta pasos mal dados, y pasando por el menú obligado del
pollo sin piel con arroz blanco, ningún detalle ha escapado a
aquellos que se desvelan por el tema.
Pero la noticia ha resurgido con fuerza en los últimos días, luego de que el
medio OPI Santa Cruz -originario de aquella provincia- se ocupara de enumerar
los reiterados viajes de Néstor Kirchner al sur para encontrarse con su médico
de cabecera y someterse a exámenes de rigor. La enfermedad que lo aqueja
sería, para los más moderados, una fuerte gastritis, lo que explicaría el
régimen dietario insípido que el Presidente debe atender. Otros han ido aún más
lejos y se han ocupado en describir la enfermedad de Kirchner como un cáncer
duodenal, puro y simple. El cáncer explicaría los desmayos de Kirchner, a la vez
que justificaría también las permanentes consultas".
La agencia de noticias OPI Santa Cruz, dirigida por el periodista
Rubén Lasagno, ha sido una de las fuentes utilizadas por este periódico para
indagar en al salud del Presidente. En las últimas semanas este periodista ha
intercambiado con Lasagno una docena de correos electrónicos a efectos de
profundizar sobre la salud del primer mandatario. Esa información sirvió para
complementar algunos de los datos ya obtenidos y abrió una pauta de
investigación que era desconocida para este periódico.
Dicha pauta tiene que ver con que el agua de Río Gallegos produciría cáncer.
Según el periodista Lasagno, "de acuerdo a una investigación que estamos
realizando el agua de Río Gallegos dicen produce cáncer por contaminación. De
hecho mucha gente joven muere de cáncer gastro intestinal y duodénico. Es
interesante los datos que junté. En Río Gallegos y Santa Cruz las mismas fuentes
médicas nos dijeron en su oportunidad que es impresionante la cantidad de
úlceras gástricas y duodenales que se computan mensualmente".
Si fuera real, esto sumaría un dato más a la factibilidad de que el
Presidente Kirchner tuviera cáncer... y nada menos que en la zona
gastrointestinal.
Fuentes oficiales
Cuando se habla off the record (2) con personas que gozaron de la
íntima confianza del presidente Kirchner en sus años de gobierno en Santa Cruz,
todos admiten en afirmar que hay una palabra que causa terror en el entorno
kirchnerista y cuya pronunciación está prohibida: cáncer.
"El Presidente sufre de cáncer en la zona duodenal y para tratarse hizo
varios viajes al exterior, incluyendo a Cuba. Por un tiempo ha dominado el
malestar, pero todos los problemas políticos de los últimos tiempos han
acelerado su desmejoramiento y ha resurgido el problema fuertemente", aseguró
uno de los consultados por este medio, ex funcionario de Santa Cruz.
El mismo informante invitó a este medio a tratar de contactar al Director
Médico del Hospital Regional de Río Gallegos, Dr Fernando Julio Peliche. "Este
hombre puede contarles en extenso sobre la historia clínica de Kirchner que
revela que desde hace casi dos décadas sufre problemas estomacales", aseguró la
fuente de marras.
Lo cierto es que el libro Kirchner, el amo del feudo, del periodista
Daniel Gatti, adelantó oportunamente que el Presidente desde el comienzo de su
carrera política “siempre refleja en el cuerpo los miedos”. En ese
sentido cuenta que, cuando ganó la intendencia de Río Gallegos, en 1987, “durante
las últimas y angustiosas horas desde el cierre de los comicios (Kirchner)
sufrió varios desmayos”.
De la misma manera opinó involuntariamente en su momento Sergio Villordo,
intendente de Quilmes, quien el 5 de octubre de 2004 confesó que "por razones de
salud, Kirchner hace actos en lugares cerrados únicamente".
Más allá de cualquier especulación, los reiterados viajes del Presidente a
El Calafate son conocidos públicamente. Suele decirse en comunicados oficiales
emitidos por el Gobierno que se trata de viajes de descanso, pero la realidad
-siempre de acuerdo a las fuentes consultadas- es que Kirchner viaja cada
fin de semana para tratar su grave enfermedad. Pocos saben que, antes de
su última reelección en 1998 -de acuerdo a una fuente médica de una clínica
privada santacruceña llamada Medisur- Kirchner fue sometido a una
colostomía. "No hay seguridad si la colostomía fue permanente o temporal pero se
llevó a cabo entre fines del '97 y '98 y está confirmado que padece de cáncer
de colon. La historia médica ni siquiera está en el Hospital Regional de Río
Gallegos y ningún rastro de prescripciones o partes médicos quedan registrado en
la bitácora de donde se asiste".
Aunque los datos son elocuentes por sí mismos, hay un interesante indicio
que aporta aún más claridad a la discusión: el padre de Néstor Kirchner murió
a causa de un avanzado cáncer de colon. Quienes conocen sobre esta
enfermedad aseguran que, en la mayoría de los casos, la misma es hereditaria.
Por otro lado, algunas de las molestias más frecuentes que aparecen en la
fase avanzada de dicha dolencia coincidirían con los referidos por el presidente
Kirchner. A saber: cambios en los ritmos intestinales, diarrea,
estreñimiento, dolor o molestia abdominal, pérdida de peso sin causa aparente,
pérdida del apetito, cansancio constante y vómitos.
En el interior también
Otro de los medios que ha investigado el tema de la salud presidencial ha
sido el diario La Nueva provincia de Bahía Blanca (3). En sus páginas, el
30 de noviembre de 2005 pudo leerse una brillante nota firmada por el periodista
Eugenio Paillet, referida a una indisposición sufrida por Kirchner en el marco
de feroces internas políticas:
"La salud de Néstor Kirchner deberá acostumbrarse a pagar un alto precio por
las rabietas del presidente. La gastroduodenitis crónica que sufre le provocó,
el jueves pasado, un nuevo mal trago que debió apurar recluido por algunas horas
en su lecho de la residencia de Olivos.
La decisión del mandatario y de su mujer, Cristina Fernández, de convertir
la salud presidencial en un secreto de Estado, obligó otra vez a los
responsables directos de comunicar la novedad a los medios --su médico personal,
Luis Bonomo, y el vocero Miguel Núñez-- a bajarle el tono a la cuestión. "No es
nada grave", dijeron a coro, luego de la aparición de la dolencia, acompañada
esta vez de fuertes dolores y algún derrame de su colon irritable.
Por primera vez, aunque bajo estricta reserva de su identidad, un
funcionario con despacho en la Casa Rosada que frecuenta a diario al mandatario
se animó a avanzar en el espinoso tema. Y no sólo reconoció la persistencia del
mal crónico y la consiguiente inestabilidad en la salud y en el carácter del
mandatario, sino que reveló que se analiza realizar estudios de alta complejidad
para determinar el avance de la enfermedad y la posibilidad de someter a
Kirchner a una intervención quirúrgica.
Kirchner se resintió esta vez de su dolencia gástrica tras soportar dos
fuertes afrentas políticas: la primera provino de la decisión de Roberto Lavagna
de denunciar la posible existencia de irregularidades en el sistema de
contratación de obra pública que lleva adelante el gobierno a través del
ministerio de Planificación. Y la siguiente fue su frontal ataque a dos de los
más altos empresarios supermercadistas, como Alfredo Coto y Horst Paulmann, a
quienes acusó de 'querer saquear' el bolsillo de los consumidores.
'La recaída tuvo mucho que ver con la malasangre que se hizo por problemas
políticos entre el martes y el jueves', reconoció ese funcionario, basado en
comentarios previos del equipo médico presidencial. Se refería justamente al
entredicho con Lavagna, que terminó con el despido del ministro de Economía, y
con los dueños de los supermercados.
Otro rumor que circula por los pasillos del poder sostiene que Kirchner
terminó de enfermarse cuando Lavagna, en respuesta a las acusaciones de 'poco
serio' que le hizo Kirchner por aquellas denuncias, le habría puesto sobre la
mesa pruebas escritas que involucrarían a empresarios patagónicos de estrecha
relación con el matrimonio presidencial.
El funcionario, presuntamente basado en datos médicos de la Casa Rosada,
dijo que 'la dolencia que padece es un mal crónico, pero está lejos de
presentarse como un caso maligno'.
Según ese informante reservado, los Kirchner y sus médicos analizarían por
estas horas la posibilidad de realizar al mandatario una serie de estudios de
alta complejidad para determinar el grado de avance de la enfermedad. Esos
estudios --siempre según la fuente-- serían realizados por equipos médicos de
los Estados Unidos. Los exámenes se harían en la capital norteamericana,
quizás en febrero o marzo del año que viene.
Si el resultado de esos controles exhaustivos a que se sometería Kirchner
determina que es posible realizar una intervención quirúrgica para recuperar la
salud, el mismo equipo médico norteamericano, con el que ya existirían
contactos, sería el responsable de llevar a cabo la operación.
De acuerdo con la fuente, la intervención podría realizarse entre marzo o
abril del año próximo. Una posibilidad es que Kirchner viaje a Estados Unidos
para someterse al bisturí. La otra, que no desestimó el funcionario, es que el
equipo médico norteamericano se traslade a la Argentina. En este caso, no se
descarta que la intervención se haga en el hospital de Río Gallegos que, según
su testimonio, dispone de tecnología de avanzada para 'aceptar' operaciones de
ese tipo.
Kirchner estuvo internado un par de días en ese nosocomio en abril de 2004,
cuando sufrió una fuerte recaída de su dolencia gástrica que obligó a efectuar
exhaustivos controles, los cuales comprobaron que la enfermedad se encontraba
controlada".
Concluyendo
Si es verdad que Kirchner realmente no sufre de ninguna dolencia grave, como
dicen sus hombres más cercanos, lo que debería hacer el Gobierno es permitir que
se haga pública la historia clínica del primer mandatario y evacuar todas las
dudas que surgen hasta el momento.
Hasta que eso no suceda, los periodistas tenemos derecho a pensar que el
real estado de salud de Kirchner es de una gravedad extrema. Y eso, si es real,
configura uno de los problemas más importantes que deberá encarar la sociedad en
su debate a futuro, aún más importante que la mismísima reelección del año 2007.
Christian Sanz
(1) http://www.elojodigital.com/
(2) Única manera de conseguir entrevista con algunos funcionarios
(3) http://www.lanueva.com.ar/05/11/30/5bu002.sht
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