29 / 01 / 2012
Analisis

Malvinas: los años que cuentan y los que no

SI A LA ARGENTINA NO LE IMPORTA 1982, POR QUÉ DEBERÍA IMPORTARNOS 1833

Malvinas: los años que cuentan y los que no

Es un hecho observable que algunos años aun permanezcan en la conciencia popular, mientras que otros, quizás igualmente importantes, parecen menos memorables. La nacionalidad entra en esto, claro está; por ejemplo, no puedo recordar el año de la Revolución Francesa, el cual es una fecha histórica clave y probablemente bien conocida por todos los estudiantes franceses. Por otro lado, aunque no sea tan viejo, nunca debería olvidar el 1066, el año de la invasión normanda de Inglaterra; ni 1492, cuando, de acuerdo con la rima "Colón navegó el océano azul".

Los variados recuerdos de algunos años eran evidentes para aquellos de nosotros quienes los sábados nos levantamos temprano para ver Sky News. Después de ver la Asamblea Legislativa, la miembro Sharon Halford dio una clara y cohesiva explicación de cómo nos referimos al actual estado de juego que tiene lugar en el Atlántico Sur y las travesuras del actual gobierno argentino, luego tuvimos el placer de ver al veterano de guerra de 1982, Simon Weston, apoyado por el ex ministro John Knott, dio una afirmación sobre sí mismo al mejor estilo Tatcher, enseñando a alguien llamado “Profesor Guillermo Makin”, quién fue presentado como "un académico argentino" y parecía dispuesto a olvidar el año 1982

En 1982, una pacífica población de alrededor 2000 personas, defendida por un puñado de Royal Marines, fue invadida por una fuerza armada de varios de miles de soldados fuertemente armados. Con el trigésimo aniversario de esta invasión acercándose este año, parece extraño que mientras todos nosotros aquí y los veteranos de ambos lados del conflicto puedan recordar este año con claridad, el profesor Makin y el gobierno del país desde provino la invasión, parece tener la misma dificultad para recordar lo que los nazis hicieron al recordar el holocausto por el cual fueron responsables entre 1939 y 1945.

De acuerdo con el profesor, al parece la invasión de las Malvinas ocurrió en el pasado remoto y fue ordenada por una dictadura militar, hoy depuso, por eso su país claramente no tiene necesidad de sentirse culpable ahora por las alrededor de 1000 muertes de soldados y civiles que se produjeron luego, ni a pedir disculpas por el trauma causado a la población.

El año que es mucho más importante que el profesor Makin y el gobierno argentino, parce, es el año 1833, cuando, según la historia oficial argentina, otra población nacida en las islas fue invadida y expulsada, esta vez por los británicos. Bueno, lo siento profesor, está ahora bien documentado que el USS Lexington había ya removido a la mayoría de la población de Port Louis el año anterior, y solo cuatro de los veinticinco civiles optaron por irse voluntariamente luego de la llegada del HMS Clio. Eran un gaucho brasileño llamado Joaquín Acuña, su mujer Juana y un gaucho uruguayo, Mateo González, con su mujer Marica.

Incluso, si este no fuera el caso y la versión oficial de los acontecimientos argentinos sean correctos, lo que pasó hace tanto tiempo en Port Louis seguirá siendo comparado con la atrocidad de la invasión 149 años más tarde. Si el gobierno argentino y los partidarios de su reclamo no sienten nada respecto a 1982, entonces no veo por qué el bebé recién nacido de la novena generación isleña, o cualquier otra persona, debería darle demasiada importancia a lo que pasó en 1833.

El actual Ministro de Relaciones Exteriores argentino a menudo da la impresión de que él realmente estuvo allí, pero lo siento, nosotros no estuvimos.

 

John Fowler
Penguin News

 

Traducción: Yanina Sanz, especial para Tribuna de Periodistas

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Carlos de Lanus
29 de Enero de 2012

BASTA DE MALVINAS, MIENTRAS ESTE CRISTINA.

anonimus
29 de Enero de 2012

DE acuerdo con Carlos de Lanus. Al final, parece que TRIBUNA no hace otra cosa que seguir la agenda KK.

Alcira
29 de Enero de 2012

de acuerdo con Carlos de Lanus.-

Marceloacecas
29 de Enero de 2012

Realmente le artículo es muy liviano, y contribuye a la cortina de humo de dos gobernantes inútiles e ambos países

Dark Avenger
29 de Enero de 2012

Error conceptual Fowles, si la primera agresión ocurrió en 1833 significa eso una usurpación indebida que se quiso reparar en 1982. Yo estaba viviendo por un tiempo en Argentina cuando eso ocurrió y si bien rezaba para que la cosa no pasase a mayores, apoyé con todo mi corazón a Argentina siendo chileno. De la misma forma, te aclaro, condeno el accionar del genocida Pinochet con su apoyo al Reino Unido, hecho que dejó mal parado a mi país ante el resto del mundo. Por ese sólo hecho debimos haber fusilado al canalla de Pinochet y a su camarilla. Es decir que, indepedientemente que la invadsión argentina haya sido imprevista y fuerte (no digo brutal) el caracter que haya revestido no alcanzará a opacar el acto de agresión y despojo que significó la invasión de 1833.

Te propongo algo, si tú tienes argumentos que respalden la posesión legal del archipiélago por parte de Gran Bretaña, haz el esfuerzo de catearlos y mostrarlos ante la opinión pública. Tomate tu tiempo, te aseguro que si logras encontrar, estudiar y catalogar las argumentaciones jurídicas de la posesión británica de las islas podrás lograr convencer a la humanidad que lo de 1833 no fue un despojo. De lo contrario, macho, aguanta el vendaval jurídico internacional que se le va a venir a Gran Bretaña y a todos ustedes los británicos de no presentar argumentos jurídicos legales, base de toda defensa soberana.

lalerda
29 de Enero de 2012

¡HUMO,HUMO,HUMO!!!!!!!! para tapar a :. Moyano y el paro, la economía en caída libre, los conflictos por la falta de kaja, etc.etc. ¡No nos engañemos lo de Malvinas jamás lo podrá sintonizar una mujer sin escrúpulos y sin nada de en el cerebro... Creo que es hora de que los inútiles-necesarios se den cuenta... ¡MARZO,MARZO,MARZO...

Jose
29 de Enero de 2012

Un par de pescados para el pinguin autor de la nota
Kelper, no tenés vos ni voto respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas;

Respecto a lo que manifestas, en cuanto a la memoria y el holocausto, te recuerdo que tu pseudo-amada Inglaterra (y todo el Reino Unido Pirata de La pérfida UK) ejecutó decenas de "holocaustos" en Asia, Amércia, y en especial África;

LASTIMA QUE HOLLIWOOD SOLO LO MANEJEN LOS JUDÍOS... SINO, SE HARÍAN MAS PELÍCULAS RESPECTO DE LOS SIGLOS DE HOLOCAUSTOS REALIZADOS POR ESTOS MALDITOS INGLESES COLO NIALISTAS PIRATAS...

NI OLVIDO NI PERDÓN... HASTA EL ÚLTIMO TIRO POR LA SOBERANÍA DE MALVINAS Y LA EXPULSIÓN DE TODO KELPER QUE NO RECONOZCA Y JURE EL PABELLÓN NACIONAL

ASÍ HACIA INGLATERRA DURANTE VARIOS SIGLOS... GRANDES FUSILADORES E HIJOS DE PUTA HASTA DE SU PROPIO PUEBLO

GENTE DE MIERDA ESTOS GRINGOS...

mario
29 de Enero de 2012

despues de ocho años de desgobierno se acuerdan de las malvinas, es para tapar todos los problemas que estamos padeciendo, las mineras, subsidios, desocupacion, inseguridad, inflacion, la trafic del ministerio de bienestar social con 450 kg. de cocaina encontrada en santa fe,

chaparron
29 de Enero de 2012

Agrego, a todo lo que dice Mario y a tapar donde esta metido el Shoki, que tengo entendido esta vacacionando en Panama con el visto bueno de Oyarbide....
Vaya, con que dineros hace el pobrecito de Shocklender el esfuerzo de mantenerse?

hugo
29 de Enero de 2012

Mister Fowler

Comparar el Holocausto nazi con lo de Malvinas, es de demasiada mala leche, como decimos aquí. Mal intencionado pero no inocente en sus fines. Igualmente no dice la verdad completa. Si lo hiciera tendría que haber mencionado que durante TODA la permanencia de las tropas argentinas en las Islas, y en especial en Puerto Argentino (que ellos llaman Stanley), NINGÚN CIVIL malvinense resulto herido, ni sus propiedades afectadas (¡qué diferencia con las tropas inglesas en la IIª Guerra Mundial que por donde pasaron dejaron el tendal de asesinados y mujeres violadas, por no hablar de las naciones a las que avasalló como colonias!). La única casa afectada lo fue por un misil inglés. Los pobladores y hasta los soldados británicos que allí estaban fueron respetados. ¿Pueden decir algo semejante los ingleses, no ya sobre su Historia, sino de cosas que ocurren hoy día?. Podríamos preguntarles a los libios, que fueron regados generosamente con bombas inglesas (bombas humanitarias, claro), o a los iraquíes, o a los afganos. ¿Qué nos dirían, mister Fowler?.
Pero ya que usted señaló el Holocausto, ¿Qué hizo la Gran Bretaña en su momento?. De lo que yo haya leído y recuerde, hubo un barco en el que judíos intentaron escapar a la muerte en manos de los nazis y anduvo de puerto en puerto, sin que NINGUNO de los países que hoy se desgarran las vestiduras los quisieran refugiar, Inglaterra incluida. ¿No lo recuerda, o no lo sabía, don Fowler?.
Usted dice que los argentinos no recordamos ni tenemos presentes 1982. ¿Lo dice en serio o es otra de las engañifas inglesas?. Mire, no confunda gobiernos y burguesía con pueblo argentino. A los gobiernos y a la burguesía solo les interesan los negocios. Aquí y allí, en Malvinas, y en todas partes. Repase la Historia de Inglaterra. Pero a los pueblos no. Lo que interesa a los pueblos es algo que se llama Patria, porque es todo lo que poseen. Si es que no se las roban a sangre y fuego como ha hecho y continúa haciendo la Gran Bretaña, el Reino Unido o la Rubia Albión, como usted prefiera Fowler.
Sin Atte.

LADRIS
30 de Enero de 2012

ESTOS SON UNOS CAPOS
TE AFANAN EL AUTO Y QUIEREN ESCRIBIR EL CODIGO PENAL CON QUE SE LOS DEBE JUZGAR!

José Petrosino
30 de Enero de 2012

El amigo Fowler amaña unas cuantas cosas. "...la atrocidad de la invasión 149 años más tarde...", no fue tal.
"La invasión" fue en realidad una mise-en-escene de invasión, un "operativo" toco-y-me-voy acordado entre británicos, yankis y milicos argentinos, similar al de la llamada guerra de Yon Kipur en Egipto e Israel en 1974, en este caso para que los israelíes entregaran el Sinaí tomado 6 años antes y se iniciaran negociaciones entre estos países.
Y NO FUE PARA NADA "ATROZ", sino que el único muerto en esta fue ... un argentino, el capitán Giaccino.
Además y no lo menos importante, ya los británicos habían decidido devolver las islas y desde hacía ya muchos años los "2000 habitantes" dependían TOTALMENTE de los "invasores argentinos" para subvenir sus necesidades más elementales.
No dice Fowler(se hace el pelotudo) que meses antes de la "atroz invasión" una misión SECRETA británica había estado en las Islas y previo a haber contactado a las "autoridades Argentinas", les había adelantado la propuesta de CONDOMINIO Y RETRO-ARRIENDO POR 25 AÑOS hecha a estas. Y que una buena cantidad de los 2000 kelpers de entonces, que habían sido abandonados por Gran Bretaña, estaban DE ACUERDO, como mal menor, con que las islas pasaran a soberanía argentina luego de los 25 años.
La HORRENDA Y ABSURDA GUERRA en la que terminó esa "invasión pedorra", NO FUE PARA NADA RESPONSABILIDAD del gobierno militar argentino. Éste ya había aceptado, a fines de abril, la propuesta de las "3 banderas" de Belaunde Terry y se lo había hecho saber al "mediador" yanki, Haig.
Fue Margaret Tatcher(política al fin) la que por SUS NECESIDADES POLÍTICAS INTERNAS, por las suyas "pateó el tablero" y ordenando ELLA PERSONALMENTE: "hundir el Belgrano", "hundió" irremisiblemente la ya aceptada propuesta "Belaunde Terry", que hubiera resuelto el intríngulis satisfactoriamente para todos: británicos, yankis, militares argentinos y la mayor parte de los kelpers y no les dejó a nuestros milicos, otra alternativa que una guerra, que la Tatcher SABÍA QUE GANABA FÁCIL, por eso INNECESARIAMENTE la provocó.
El final de esta "película"(de terror) es por todos conocida:
- la Tatcher se salió con la suya y ganó por muerte las elecciones generales, que antes de la "horrenda invasión" tenía perdidas.
- los milicos argentinos tuvieron que dejar el gobierno(una buena para nosotros).
- los británicos estuvieron entre los más perjudicados, porque en lugar de dejar las islas, como ya tenían programado, tuvieron que hacerse cargo de los ingentes gastos de la base militar que tuvieron que instalar como consecuencia de la re-ocupación.
- los yankis se beneficiaron por partida doble, se sacaron de encima los milicos argentinos, a los que ya no les podían sacar más el jugo y se habían convertido en un "aliado" quemante y a fines de los '80, cuando implosionó el rival soviético la base instalada contra-natura en las islas les vino como anillo al dedo para su despliegue de bases militares en todo el mundo.

EL CASCO QUE VOLVIÓ DE MALVINAS
30 de Enero de 2012

El casco que volvió de Malvinas
Por Veronika Sheehan
2 de Febrero del 2006, 0610 hs.., aeropuerto de Santiago de Chile . Allí comenzaba el viaje que había soñado toda mi vida. Después de varios trámites burocráticos, finalmente la Embajada de Gran Bretaña aprobó mi Visa para viajar a Malvinas. Yo no tenía motivo aparente para realizar ese viaje según las autoridades británicas, pero tampoco había motivo justificable para negarme la Visa. Pero eso no fue todo, no conformes con ponerme mil trabas para darme la visa luego me tocaría pasar por la discriminación más descarada que habría podido imaginar en mi vida. LAN CHILE , la única compañía aérea por la cual se puede llegar a Malvinas, me cobraba 4 veces más el valor del pasaje, solo por el hecho de ser argentina . Era más que evidente que todo se complotaba para que desistiera de la idea de viajar, pero no lo iba a hacer de ninguna manera: yo tenía que viajar sí o sí. Así que pagué lo que me pidieron y no tuvieron más que darme mis pasajes.
Esa noche dormí en el aeropuerto de Santiago hasta que se hiciera la hora de abordar el avión. Una vez abordo y ya pasadas un par de horas, aterrizamos en Río Gallegos. Paradójicamente, Argentina tiene el puente aéreo prohibido hacia las Islas, pero los boeing de Lan no tienen un tanque de combustible lo suficientemente grande como para abastecer a la nave en todo el trayecto, por lo que obligatoriamente paran en Río Gallegos a cargar lo que les falta para poder seguir hacia Puerto Argentino, o Puerto Stanley, como actualmente lo llaman, aunque todos sepamos que su nombre siempre va a ser Puerto Argentino. Cuando estábamos en Gallegos, la azafata se me acercó y me preguntó si era la pasajera argentina, le contesté afirmativamente presintiendo que tal vez me pusieran alguna traba más para llegar al lugar, pero no, la asistente sólo se limitó a informarme que por cuestiones de seguridad la Embajada de Gran Bretaña dictaminó que no podría hospedarme en una hostería común sino que estaría bajo custodia británica y que la misma me estaría esperando en la zona de arribos del aeropuerto.
Tal como me lo habían notificado había dos oficiales aguardando mi arribo, el Tte. de Paracaidistas Justin Libstone, oriundo de Berkshire (Inglaterra) y recién llegado a su puesto desde Afganistán, y el Tte. de los Royal Marines Mark Boghart. De inmediato cargaron mi equipaje en una van verde que utilizan en sus unidades y me llevaron al que sería mi gran hotel spa 5 estrellas… La base de los Royal Marines en Moody Brook, nada más y nada menos que la emblemática base que tomáramos aquel 2 de abril de 1982… Las coincidencias empezaban a aparecer asombrosamente en mi historia.

El plan de viaje
Mi principal motivo para estar allí era rendir homenaje a mi gente, aquella gente que nunca conocí y que tampoco me conoció ni supo de mi existencia y con la cual nada nos unía a simple vista, pero si nos hermanaban los colores de una misma bandera, el amor a una misma patria, la esperanza por un ideal, el dolor de una derrota y la paz del deber cumplido sin importar los resultados. Yo quería recorrer todos y cada uno de esos lugares donde los hombres de mi patria, tal como lo hicieran durante la gesta libertadora, combatieron con alma y vida por su tierra y por sus derechos, tal como en aquel entonces en total desigualdad de condiciones, contra un enemigo mayor en número, en experiencia, en adiestramiento, en tecnología y en armamento. Y ahí estuvieron ellos, con lo poquito que tuvieran, con lo poco o mucho que supieran, dando todo de sí por todos los que en ese momento estábamos de este lado del continente, la mayoría indiferentes a la causa y por todos aquellos que estuvieran por venir, para que les sirviera de ejemplo, para que el pueblo aprendiera a valorar su patria sin importar si se ganaba o se perdía, lo importante de ese ejemplo era que aun sabiendo que se peleaba contra un gigante, Argentina se ponía de pie para defender lo que le correspondía, pero claro, hoy eso no se tiene en cuenta, es preferible hablar de Malvinas como una masacre, el genocidio final de la terrorífica dictadura militar, esa historia contada a medias y sobrepasada de mentiras que todo un pueblo prefiere creer. El primer día de mi viaje seria destinado a recorrer los montes Kent , Dos Hermanas , Tableton, Longdon y Tumbledown. Sin lugar a dudas los lugares más ensangrentados por la gesta.
En el monte Longdon yo debía cumplir una promesa que había hecho a los veteranos de guerra de mi ciudad, iba a llevar un par de rosarios a la cruz que estaba en la cima, pero en las mismas condiciones en las que hubieran estado ellos en el 82. Después de una larga discusión con los oficiales británicos por no querer ponerme el equipo de Gore-tex provisto finalmente pude empezar a subir. Eran12 kms., cuesta arriba, el viento superaba los 80 kms. p/h, la temperatura -2°C y lloviznaba. La ropa mojada y el viento helado eran insoportables, era un dolor inimaginable. Llego un momento en que ya no podía moverme, tenía entumecido el cuerpo y ya no sentía las extremidades, pero aun así llegue a la cima y cumplí con lo prometido. Al bajar no puede hacer mas que unos cuantos metros, la hipotermia me superó y la fiebre había llegado a los 40°C , empecé a sentirme mareada y por ultimo me desmayé, por lo que el oficial Libstone tuvo que cargarme hasta la van para posteriormente trasladarme a la base. Una vez allí me hospitalizaron ahí mismo y me pusieron vaya Dios a saber que fármaco mágico en ese suero pero lo cierto es que a la hora estaba como nueva.
Al otro día, salimos hacia los campos minados de Fitz Roy, solo hay algunas zonas señalizadas, pero la mayoría no lo están, por lo que es una zona extremadamente peligrosa. Después de haber estado allí seguimos nuestro viaje hacia Goose Green, demás esta decir que todo el lugar parece una escena en pausa a la cual sólo le falta la gente, nada en las islas se movió de su lugar, todo quedo intacto y si se movió, solo lo hizo el viento. Las imágenes son desgarradoras, cañones, esquirlas, hasta cartas y estampitas, todo esta ahí como en un sueño latente. Pasando Goose Green nos encontramos con el camino que nos llevaba directo al cementerio de Darwin, a pocos metros un cartel blanco indica ARGENTINA CEMETERY, no puedo expresar con palabras la tristeza que causa el solo ver ese cartel.

Cuando llegamos al cementerio me encontré con la desagradable sorpresa de que un contingente de turistas chilenos estaba allí, sacándose fotos en las tumbas como si fueran un personaje de Disney, se me revolvió el estómago de solo verlos, inmediatamente le pedí a Libstone que por favor los hiciera retirarse del lugar cuando yo estuviera allí. El marine, como siempre, se opuso alegando que sólo eran turistas y que tenían tanto derecho como yo de estar allí, a lo que me limite a contestar: “¡Esto no es un shopping! ¡Esos son MIS muertos!” Listone interrumpió la discusión entre el marine y yo y aceptó mi pedido procediendo a retirar al contingente del lugar, quienes se quedaron detrás del cerco observando todo. Volví a la van, busqué mi mochila y de allí saqué una bolsa llena de pins idénticos al de los veteranos de guerra, 649 pins, uno por cada cruz, uno por cada uno de ellos los cuales no tuvieron la oportunidad de volver para que se los condecorara, aquellos que habían dado su vida para que esa condecoración hoy tuviera sentido.
Nuevamente el marine irrumpió oponiéndose, me quitó la bolsa de las manos, me dijo que el reglamento prohibía los colores celeste y blanco sobre suelo isleño, a lo que sutilmente le respondí “intente cambiarle los colores al cielo Tte., y dígale a Dios que el reglamento no lo permite”. Se enfureció de tal manera, me insultó con todos los agravios de su pobre vocabulario, pero otra vez, como siempre, salió Libstone en mi defensa, preguntó que sucedía, él le contó su versión de los hechos, yo sólo me limité a apelar a su lógica pero por sobre todo a su corazón: -”Tte., sepa Ud. que conozco perfectamente el reglamento y que no es mi intención ponerlo en compromisos, pero con una mano en el corazón dígame a quién ofendo colocando estos pins en las cruces ? Ud. es un hombre de armas, lleva años peleando, y seguramente ha visto morir a muchos de sus camaradas, no es acaso mayor falta de respeto el no permitirle a un caído en combate, a alguien que ha dejado su alma peleando por su patria, tener consigo la bandera por la cual murió?-.
Se hizo un gran silencio, Libstone dudaba entre lo que debía hacer y lo que la realidad que yo cruelmente le había mostrado, finalmente asintió, y no solo eso, sino que fue él quien me ayudó a poner los pins en las cruces , una por una y ante la vista de todos. Cuando terminamos, volví a la van y bajé un grabador chico que tenían ellos en la base, había llevado un cd de la fanfarria Alto Perú , con el himno grabado.. Fui directo hacia la cruz que preside el cementerio y puse a sus pies el grabador, y ahí comenzó a sonar esa introducción majestuosa y hasta omnipotente de nuestro Himno Nacional, haciéndose oír con la más hermosa supremacía, frente a todos, chilenos, británicos y cubriendo de gloria todas esas cruces blancas que hasta ese día sólo habían sido acompañadas por la voz del viento y los acordes del silencio de la más absoluta soledad del lugar. Ahí, sólo ahí, presté verdadera atención a lo que nuestro Himno decía, cada una de sus palabras parecía justa para cada momento. La emoción me embargó por completo, el llanto casi ni me dejaba cantar, llegada la ultima estrofa, comprendí que justamente eso fue lo que nunca hicimos, comprender, si por un segundo nos detuviéramos a analizar esas palabras que tantas veces cantamos por inercia tendríamos la respuesta mas noble a la eterna y absurda pregunta popular. “¿Por qué tuvimos que pelear en Malvinas?”. ¿Intereses políticos? tal vez. ¿Demagogia militar? tal vez. Pero la verdadera respuesta estaba ahí: -”¡Sean eternos los laureles que supimos conseguir! Coronados de gloria vivamos… O juremos con gloria morir”, y claro que así fue, murieron con la mayor de las glorias, murieron por su patria, por su gente, por su bandera, pelearon y murieron en Malvinas por la sencilla razón de ser ARGENTINOS. Libstone no podía creer lo que veía, de hecho, no lo podía entender, en su mentalidad estricta y su corazón cegado no cabía la idea de que alguien sin relación alguna con esas cruces pudiera llorar hasta el ahogo por esa causa.

Se me acercó y con total frialdad intentó consolarme diciéndome “Don´t cry, it´s just war”- (no llores, es solo una guerra)-. Lo miré anonadada, y le respondí: “No es sólo una guerra, son personas, como Ud., como yo, con un padre, una madre, una esposa y hasta tal vez hijos, hijos sin la oportunidad de tener a su padre, padres sin la oportunidad de volver a ver a sus hijos y ni siquiera poder tener una tumba donde llevar una flor… eso es!”. Automáticamente bajó la vista, como avergonzado y no volvió a hablar.
Ya de vuelta en Puerto Argentino, le pedí que me llevara a una capillita a la cual asistían los veteranos durante la guerra para recibir la misa, la única capilla católica del lugar ya que en su mayoría son todos anglicanos. Libstone me llevo hasta allí. Una vez dentro vino a recibirnos el Padre William O´Connelly, un sacerdote católico de Irlanda del Sur, de unos 80 años, el mismo que había estado ofreciendo el santo sacramento en aquella oportunidad durante el 82. Nos hizo pasar a la sacristía y nos ofreció el típico te ingles earl grey, pero Libstone no aceptó y sólo se limitó a quedarse parado en la puerta observando y escuchando la conversación. Advertí al Padre que conocía los reglamentos y que no era mi intención causarle problemas, pero que aun conociendo las prohibiciones había llevado conmigo una bandera de ceremonia argentina y que mi intención era ofrecer una misa por las almas de los caídos en combate argentinos y que la misma fuera bendecida durante la ceremonia. De este modo seria la única bandera nacional bendecida en suelo malvinense. El Padre aceptó sin vacilar, por el contrario, manifestó estar orgulloso de poder hacerlo y que la bendición de Dios no se le niega a nadie, fuera cual fuera su nacionalidad. Durante la charla empezó a contar todo lo que había vivido en aquel entonces, la capilla era victima del continuo bombardeo británico, fue prácticamente destruida y se la utilizaba como hospital de campaña improvisado.-”Vi a hombres llorar como chicos y a chicos pelear como hombres, pero por sobre todas las cosas fui testigo de un valor admirable”, comentó.
Libstone, ajeno a la conversación, escuchaba con gran atención. Cuando salimos del lugar me sugirió la idea de invitar a la población de Puerto Argentino y lo único que atiné a hacer fue a reírme, le dije que en la mentalidad del isleño los argentinos eran locos invasores y que nadie iba a querer ir, que era ridículo. Sin embargo insistió, por lo que terminé aceptando su idea y lo dejé a cargo pero sin ninguna esperanza de que eso funcionara.
Al otro día, después de haber recorrido la Gran Malvinas y de haberme enterado que estaba bajo bandera chilena, como premio por su gran apoyo a Inglaterra en la guerra, salimos de la base hacia Puerto Argentino para oficiar la misa, para mi total sorpresa la capilla estaba llena de gente y en su mayoría habían llevado ofrendas florales. No podía salir de mi asombro ni tampoco podía contener las lágrimas. Libstone se acercó y orgulloso de su logro me preguntó: -”¿No estás contenta? Vino mucha gente”, a lo que le respondí que obviamente estaba feliz por lo que veía, que nunca había pensado que los isleños pudieran algún día llegar a asistir a un homenaje a caídos argentinos, pero que lo que me entristecía era que si eso mismo lo hubiera hecho en cualquier parte del país, la respuesta hubiera sido muy distinta”. Ahí el que no entendió nada fue él, pero bueno, eso era algo muy difícil de explicar. La misa se llevó a cabo, la bandera fue bendecida mientras en el órgano se entonaba el “Salve Argentina” con las partituras que yo misma había llevado. Terminada la ceremonia, recibí las ofrendas florales y nos dispusimos a retirarnos a la base. Puse las flores en los brazos de Libstone y le dije que las guardara que al día siguiente las llevaríamos a San Carlos . Entonces me preguntó por qué habríamos de llevarlas allá, le dije que quería llevarlas al cementerio inglés, se quedo mirándome sin saber qué decir y solo preguntó: -”por qué vas a llevarle flores a ellos, mataron a tu gente”. “Y mi gente los mató a ellos”, le contesté, en una guerra se pierden vidas de ambos bandos, pero todos son personas comunes y corrientes, a veces sin saber siquiera la causa por la que se pelea, pero lo más importante es que más allá de cualquier bandera, creencia, religión, ideología política, todos se merecen una flor o un padre nuestro”. No me dijo nada, se le llenaron los ojos de lágrimas y disimulando me dio un beso en la mano, como quien da las gracias.

Efectivamente al otro día fuimos a San Carlos a llevar las flores, cuando terminé de colocarlas lo tomé de la mano y le sonreí, él estaba como consternado, cuando lo iba a soltar, me volvió a sujetar la mano, me miró a los ojos y me dijo: -”En los 4 meses que llevo aquí nunca se me ocurrió siquiera pisar este lugar, y vos les trajiste flores… Desde que llegaste, todo lo que creí que sabia a la perfección se me desmoronó, me di cuenta de que no sabía nada… de la vida… no sabía nada. Hice de la guerra mi modo de vida, peleo desde que tenia 12 años, no conozco otra forma de vida que no sea ésta, pero nunca vi el lado humano de la guerra, para mí sólo era un trabajo y para mi pueblo un nombre más en una placa si algún día me llego a morir pero nada
más que eso. Nunca supe lo que es pelear por defender mi bandera, yo siempre fui el que atacó, recién con vos aprendí eso. Lo verdaderamente triste es que yo soy consciente de que nunca voy a tener a nadie que llore por mí de la forma en la que vos lo hiciste, ni mucho menos que haga todo lo que vos hiciste aun sin siquiera conocerme, ese es un privilegio que al parecer sólo tienen ustedes. También me di cuenta de lo solitaria que es y va a seguir siendo mi vida, porque yo sé que de acá voy a ir directo a algún otro lugar a pelear y que clase de vida podría ofrecerle a una mujer o a mis futuros hijos, un padre ausente o en el peor de los casos un padre muerto, no, sería muy egoísta de mi parte tener una familia, yo elegí esto y debo afrontarlo solo”.
¡Me dio tanta pena oír todo eso! Lo vi tan triste, a ese que creía tan profesional e insensible, pero si había algo bien claro era que ese viaje nos había servido a los dos para ver la vida de una forma muy distinta.
Al día siguiente Libstone me llevó el desayuno a la habitación, nos habíamos hecho muy buenos amigos. Ahí fue cuando me comunicó que había pronóstico de temporal para el otro día y que por la probabilidad de que se cerrara el aeropuerto y se me venciera la Visa. Debí volver un día antes. Esa tarde fuimos a un lugar cercano al camino que unía el antiguo aeropuerto de Mount Pleasant con Puerto Argentino, allí estaban apostadas la mayoría de las unidades argentinas de infantería y artillería de defensa aérea, los pozos al igual que todo el resto del lugar estaban intactos, frente a esa imagen se encontraba el mar, con esas playas de arenas blancas, esas aguas transparentes y turquesas paradisíacas y pingüinos por doquier. Al lado de uno de ellos, sobre un puentecito roto me senté a mirar el mar, era mi despedida del lugar. Libstone me observó algo triste, me pidió permiso para sentarse a mi lado y como queriendo levantarme el ánimo me comentó: -”Cuando no estoy del todo bien, trato de recordar cosas bonitas o de aferrarme a algo muy mío, de esa manera se me pasa”. Le sonreí agradecida por su intento de alegrarme un poco y le respondí que por más que el lugar fuera hermosísimo, a mí se me hacía muy difícil pensar en algo lindo en ese lugar y que no tenia nada mío para aferrarme allí”, a lo que él tomó un puñado de turba con su mano, abrió la mía, puso la turba en mi mano y me hizo cerrarla diciéndome: “Eso es tuyo, o no es la razón por la que estas acá?”. No hicieron falta más palabras, por fin estábamos hablando el mismo idioma.
Se hacia tarde, ya era hora de volver a armar el equipaje para regresar a Buenos Aires, así que emprendimos la vuelta a la base, pero de pronto, algo me detuvo, nunca supe bien qué, pero algo me decía que debía hacer algo antes de irme. De los centenares de pozos que había en el camino sólo me detuve frente a uno, era ése, no otro. Después de discutir con Libstone logré que me dejara entrar, buscaba entre el barro no sabía qué, pero buscaba sin parar. Y lo encontré, encontré un casco todo embarrado y tras un trato con Libstone y su incondicional amabilidad, aun jugándose su carrera, me permitió llevármelo a la base, por supuesto sin que nadie lo supiera, nos encerramos en el baño, lavamos el casco y en su interior, en el endocasco, tenía grabado a cuchillo o vaya Dios a saber con qué elemento punzante, el nombre del soldado al cual había pertenecido y durante 24 años había estado ahí abajo esperando a su dueño inútilmente. Llamé a Buenos Aires , en el casco también figuraba el nombre de su unidad, me dijeron que figuraba en la lista de caídos en combate. El casco llegó a Buenos Aires en abril del 2006, gracias a Libstone.

Ricardo Mario Gurrieri murió a los 19 años de edad, un 25 de mayo al mediodía, el día de la Patria, al ser alcanzado por una esquirla de una mina de 500 libras con espoleta a retardo.. En sus cartas manifestaba estar orgulloso y feliz de estar allá, defendiendo su tierra, su bandera. La ultima carta la escribió una hora antes de morir, su post data decía: -”Mamy no te preocupes por mí, yo voy a estar bien y te prometo que pase lo que pase, algún día, de algún modo voy a volver”.
El casco hoy está sobre su cama, en su casa, con su mamá.
Ricardo Gurrieri padre fue veterano de de la segunda guerra mundial bajo las órdenes de Rommel. Estuvo como prisionero de guerra en manos británicas, soportó todo tipo de torturas y 5 simulacros de fusilamiento. Cuando la guerra culminó vino a la Argentina , como tantos otros inmigrantes, en busca de un hogar en paz para poder formar su familia y nunca más tener que pasar por el horror de la guerra. Paradójicamente el destino quiso que la guerra se llevara a su hijo menor, a manos del mismo enemigo que él burlara 43 años atrás. Escribió un libro contando su historia llamado “ Del Africa a las Malvinas”. Construyó de su bolsillo el monumento a los caídos en Malvinas de la ciudad de Mar del Plata y una vez inaugurado falleció.
Tras tres años de burocracia y perseverancia desde el día de mi vuelta de las islas, logré que el gobierno volviera a subvencionar los viajes a Malvinas para los familiares de nuestros héroes, y que el gobierno autónomo de las islas otorgara un permiso especial para que en el año 2007 el rompehielos ARA Almirante Irízar pudiera ingresar al territorio marítimo isleño para poder retirar de Puerto Argentino muchos de los resabios de guerra que allí se encuentran, con el objeto de repatriarlos y que fueran expuestos en Buenos Aires, pero tal logro fue tomado con total y absoluta indiferencia por el Almirante Godoy, Jefe de Estado Mayor de la Armada, quien se negó a dar la orden al rompehielos para que se desviara a las islas Malvinas durante su vuelta de la campaña antártica.
Hoy, ya cumplida mi misión de poder ayudar a los familiares de los caídos en la gesta para que pudieran viajar a visitar sus tumbas, sólo me resta seguir difundiendo la verdad sobre nuestra historia, y que esta parte tan importante de nuestra historia contemporánea no siga siendo pisoteada por ideologías erradas, que no sólo no son constructivas para la nación, sino que hacen de un acto netamente heroico y necesario un hecho aberrante, el cual en vez de inspirar orgullo sólo inspira lástima y siembra rencores.
Malvinas no fue una locura que se le ocurrió una noche a un loco borracho, Malvinas fue, es y será siempre una causa justa, la cual fue defendida de la manera más extraordinaria y admirable. Decir lo contrario es faltarle el respeto a las 649 almas que quedaron allí en pos de esa causa justa.
Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su misma historia, y si esa memoria no está completa o esta tergiversada entonces ese pueblo sólo va a generar herederos del odio, generación tras generación.

Veronika Sheehan
Licenciada en Historia Militar
Analista de Política Exterior y Magister en Defensa y Derecho Internacional
Encabeza las causas de La Tablada y Malvinas.
http://www.facebook.com/pages/Nuestra-Historia/108877325841670
Nuestra Historia es un espacio dedicado a dar a conocer la verdadera historia argentina , todos sus secretos, todas sus mentiras y sus grandes verdades. El conocimiento de la historia es esencial para que el pueblo crezca, para aprender de los errores e imitar los grandes actos de valor y heroísmo. El reconocimiento a nuestros HEROES es de vital importancia para crecer como sociedad. Detrás de todo prócer, de todo héroe y de todo hecho histórico siempre han habido simples seres humanos que creyeron firmemente en un “si se quiere se puede” y lo demostraron con alma, vida, sangre, sacrificio y ejemplo; y el ejemplo no es algo que se deba venerar sino reconocer e imitar, es fundamental “que el hombre sepa…que el hombre puede” (lic. Veronika Sheehan)
[Texto gentileza de Franco Agostinelli Nicoletti y La lista Angeles Arcabuceros ]

Pericles Adams
30 de Enero de 2012

http://www.heroesdemalvinas.org.ar/museodeheroes/noticias/55-sobre-el-viaje-imaginario-de-la-sra-veronica-sheehan-a-las-islas-malvinas.html

SOBRE EL VIAJE IMAGINARIO DE LA SRA. VERONICA SHEEHAN

A LAS ISLAS MALVINAS

(Acerca de “Historia de un Casco que volvió de Malvinas”)


Por Nilda Pereyra (*)


Desde hace algunas semanas circula con mucha intensidad por internet, un relato acerca de un supuesto viaje de una señora llamada Verónica Sheehan, bajo el título “Historia de un casco que volvió de Malvinas”.

Resulta extraño que, a pesar de las evidentes inexactitudes y falsedades que contiene dicho relato – de facilísima comprobación-, personas o sitios que vienen demostrando desde hace mucho tiempo su compromiso con la Causa de recuperación de nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como la reivindicación de los 649 Héroes Nacionales que por esos territorios dieron sus vidas, le hayan dado amplia difusión.

Creemos fervientemente que la verdad se defiende siendo veraces, y que cualquier relato fantasioso, por mejores intenciones que se declamen, terminan produciendo el efecto contrario, es decir, produciendo el descrédito de lo que se dice defender.

En principio, Sheehan comienza su relato el 2 de febrero de 2006, en el aeropuerto de Santiago de Chile, a la espera de un vuelo de LAN Airlines que la llevaría a Malvinas al día siguiente. Primera mentira: desde la última Declaración Conjunta suscripta entre los representantes de la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña del 14 de julio de 1999, los vuelos semanales de la empresa LAN hacia Malvinas partes todos los sábados; el 2 de febrero de ese año fue un jueves, y al día siguiente no partió ningún vuelo, sino el sábado 4 de febrero. O se equivocó en el día, o no voló a Malvinas.

Luego, la supuesta viajante afirma que “después de varios trámites burocráticos finalmente la Embajada de Gran Bretaña aprobó mi visa para viajar a Malvinas”. Segunda mentira: también desde 1999, los ciudadanos argentinos que viajan a Malvinas no requieren la tramitación de visa para ingresar a Malvinas, sino otra condición no menos ominosa, que es la presentación del pasaporte.

Los Familiares de los Caídos en y por Malvinas hemos realizado 27 viajes a las Islas en la postguerra; desde 1999, presentando el pasaporte, pero al tratarse de viajes humanitarios protegidos por las normativas internacionales y por acuerdos específicos, se entiende que los británicos no podrán presentar esos trámites migratorios como argumentos jurídicos para el reconocimiento de su jurisdicción ilegal. Sí, en cambio, en el caso de otros ciudadanos argentinos, como es el caso del supuesto viaje de la Sra. Sheehan, de haberse concretado. Pero de ninguna manera pudo haberlo hecho con el requisito de una visa, inexistente a la fecha de su hipotético viaje.

Seguidamente, la narradora afirma que la empresa LAN le habría cobrado cuatro veces más el pasaje, por el sólo hecho de ser argentina. Sin el menor deseo de defender a la empresa aérea chilena – cuya continuidad de vuelos se encuentra severamente cuestionada ante la agresión unilateral británica de instalar plataformas petroleras alrededor de Malvinas e interpretarse como un recurso para su abastecimiento-, lo cierto es que lo afirmado por Sheehan es absolutamente falso. A ningún argentino se le cobra un pasaje más caro por su nacionalidad; en todo caso, la Sra. Sheehan debería haberse negado a ello, o hacer la correspondiente denuncia ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor.

También, la fantasiosa relatora afirma que el avión habría hecho escala en Río Gallegos. Tercera mentira: los vuelos de LAN que realizan escala en la capital santacruceña son todos los segundos sábados de cada mes. O sea, que de haber viajado a Malvinas en el mes de febrero de 2006, tendría que haber sido el sábado 11 de febrero, y no el viernes 3, como se desprende de su relato.

Continúa, afirmando: “aterrizamos en Río Gallegos, paradójicamente Argentina tiene el puente aéreo prohibido hacia las Islas, pero los boeing de Lan no tienen un tanque de combustible lo suficientemente grande como para abastecer a la nave en todo el trayecto, por lo que obligatoriamente paran en Río Gallegos a cargar lo que les falta para poder seguir hacia Puerto Argentino”.

Otro disparate, de principio a fin. Los vuelos regulares a las Islas Malvinas son cuatro por mes; los segundos sábados de cada mes, reiteramos, hacen escala en Río Gallegos, no por necesidad de reabastecer combustible, sino porque así se acordó entre los gobiernos, para facilitar el acceso de ciudadanos argentinos sin necesidad de viajar hasta Chile. El resto cubren el trayecto directo Punta Arenas- Monte Agradable - Punta Arenas, sin escalas, con aeronaves Airbus 320, cuya capacidad de combustible es de 29.680 litros, lo que les proporciona una autonomía de vuelo de 5.600 kilómetros, más que suficiente para ir y volver del Sur del continente suramericano, sin reabastecerse.

De haber sido cierto que el vuelo hizo escala en Río Gallegos ¿Qué necesidad hubiera tenido de viajar hasta Chile entonces? A esta altura, la propia Sra. Sheehan hace dudar de la realización de su viaje. Incluso, porque nunca menciona Punta Arenas, que es el verdadero lugar de partida del vuelo en el país trasandino.

En cuanto al hospedaje, la creativa imaginación de la Sra. Sheehan, asegura: “…la Embajada de Gran Bretaña dictaminó que no podría hospedarme en una hostería común, sino que estaría bajo custodia británica y que la misma me estaría esperando en la zona de arribos del aeropuerto”.

La realidad, es que nadie que no esté autorizado por las fuerzas de ocupación británica en Malvinas puede ingresar a las instalaciones militares ¿Será la Sra. Sheehan persona de suficiente confianza del Ministerio de Defensa inglés, para no sólo ser autorizada a hospedarse en dicho lugar, sino además recibir la custodia de “dos oficiales aguardando mi arribo, el Tte. de Paracaidistas Justin Libstone, oriundo de Berkshire (Inglaterra) y recién llegado a su puesto desde Afganistán, y el Tte. de los Royal Marines Mark Boghart”. ¿Cuán excepcional y peligrosa necesitará sentirse la simpática Verónica para inventar semejante fábula?

Pero el colmo de las fantasías de la Sra. Sheehan se verifica cuando asegura que la llevaron a “mi gran hotel spa 5 estrellas... La base de los Royal Marines en Moody Brook”, que fuera destruida durante la guerra y nunca más reconstituida. Sencillamente, esa base no existe más…

El insólito relato de esta Señora continúa en tono bastante melodramático, llegando a describir situaciones de casi promiscuidad con los oficiales británicos. No tenemos elementos para desmentirla en este caso.

Pero sí vale la pena observar que, si bien se propone como respetuosa del honor de los Héroes argentinos Caídos en combate y ferviente defensora de la Causa de Malvinas, adhiere a muchos de los argumentos sostenidos en la persistente campaña de desmalvinización.

Vaya como ejemplo este párrafo: “…combatieron con alma y vida por su tierra y por sus derechos… en total desigualdad de condiciones, contra un enemigo mayor en número, en experiencia, en adiestramiento, en tecnología y en armamento. Y ahí estuvieron ellos, con lo poquito que tuvieran, con lo poco o mucho que supieran…” Una descripción de los soldados argentinos bastante cercana a la que propusieron las películas “Los chicos de la guerra” o “Iluminados por el fuego”, y absolutamente opuesta a la realizada por los propios testimonios de los oficiales británicos (a los que Sheehan parece tan “humanamente” afecta).

Más adelante, la blonda señora (según la foto que puso de sí misma en facebook) describe su visita al Cementerio de Darwin, donde se habría encontrado con un grupo de turistas chilenos sacándose fotos, lo que le habría provocado una terrible indignación, exigiendo a los oficiales británicos que los retiraran de allí.

Por cierto, son pocos los turistas chilenos en Malvinas, más bien hay muchos ciudadanos trasandinos que residen y trabajan en las Islas. Pero dando por cierta la situación ¿alguien puede creer que oficiales británicos accedan a echar del Cementerio de Darwin a un grupo de turistas chilenos, por el sólo pedido de una turista argentina? ¿Y quién le confirió esa autoridad a la Sra. Verónica Sheehan?

La Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur - única administradora del Cementerio de Darwin, más allá de las fuerzas ilegales de ocupación-, jamás echaríamos a nadie por sacarse fotos. Si bien todos los argentinos somos conscientes del triste papel que cumplió Chile durante la guerra de 1982, no es de esa manera que tenemos que revertir la estrategia de balcanización promovida por los británicos en América del Sur. Más bien optaríamos por hablar con los visitantes chilenos, explicándoles lo ocurrido durante la guerra, incluyendo la actitud del gobierno de Pinochet contra nuestro país.

Otra de las evidentes falsedades de la Sra. Sheehan, que prueban que no estuvo en el Cementerio de Darwin, y que si estuvo, no prestó la debida atención a los Héroes que allí descansan –más ofensivo, por cierto, que la actitud del supuesto grupo de turistas chilenos sacándose fotos-, es la situación que relata en este párrafo: “Volví a la van, busque mi mochila y de allí saqué una bolsa llena de pins idénticos al de los veteranos de guerra, 649 pins, uno por cada cruz…” En el Cementerio de Darwin, donde hoy se emplaza el Monumento a la memoria de los 649 Héroes argentinos de Malvinas, cuyos nombres están impresos en las placas de granito negro absoluto, no hay 649 cruces; mal puede haber puesto un pin por cada cruz, si tenía 649 pins…Otra burda mentira de la Sra Sheehan…

Podríamos seguir analizando el discurso de esta señora, demostrando cada una de sus falsedades e insustancialidades. No vale la pena. Sólo aclararemos un par de cuestiones más. Cuando ante su supuesto partenaire británico, dice haber dicho: “en una guerra se pierden vidas de ambos bandos, pero todos son personas comunes y corrientes, a veces sin saber siquiera la causa por la que se pelea”, otra vez incurre en la descalificación de quienes ella afirma reivindicar, pues todos los soldados argentinos, sin excepción, supieron por lo que estaban peleando.

Sheehan vuelve a caer en el ridículo, cuando insiste: “Ahí fue cuando me comunicó que había pronóstico de temporal para el otro día y que por la probabilidad de que se cerrara el aeropuerto y se me venciera la visa debía volver un día antes”. Además de insistir con la mentira de la visa ¿Cómo volvería un día antes, si no hay otro medio que el vuelo de LAN? ¿Se tomaría un colectivo, o un taxi…?

Para culminar todo este relato fantasioso, y como broche de oro de sus múltiples y burdas mentiras, la Sra. Sheehan declara:

“Tras tres años de burocracia y perseverancia desde el día de mi vuelta de
las islas, logré que el gobierno volviera a subvencionar los viajes a
Malvinas para los familiares de nuestros héroes, y que el gobierno autónomo
de las islas otorgara un permiso especial para que en el año 2007 el
rompehielos ARA Almirante Irizar pudiera ingresar al territorio marítimo
isleño para poder retirar de Puerto Argentino muchos de los resavios (sic) de
guerra que allí se encuentran, con el objeto de repatriarlos y que fueran
expuestos en Buenos Aires…”. “Hoy, ya cumplida mi misión de poder ayudar a los familiares de los caídos en la gesta para que pudieran viajar a visitar sus tumbas, solo me resta seguir difundiendo la verdad sobre nuestra historia…”

Los viajes de inauguración del Monumento a los Caídos en Malvinas, realizados por más de 350 deudos de los Héroes, entre los días 3 y 10 de octubre de 2009, y que fueron financiados por el Gobierno Nacional, se deben a la perseverancia de la entidad que nos representa en todo el país- la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur-, y el apoyo anónimo y desinteresado de muchos argentinos. La Sra. Verónica Sheehan no puede atribuirse ese logro. Es la más grande mentira de su relato, y desnuda su verdadera intención: vanagloriarse de un hecho que, a sabiendas del inmenso acompañamiento popular que tuvo, le fue ajeno absolutamente.

Luego, habla de “gobierno autónomo de las Islas”, lo que la acerca peligrosa y groseramente a la estrategia colonial británica, que argumenta –mentirosamente-, sobre la autodeterminación de los Isleños.

En Malvinas no hay ningún gobierno autónomo: se trata de una colonia británica y quien gobierna es el Reino Unido.

Mal pudo haber tramitado la Sra. Sheehan un permiso especial para que un buque de la Armada Argentina navegue hacia Malvinas, pues esa posibilidad ya estaba dada a partir de los perjudiciales – para el interés nacional-, acuerdos de 1990. En efecto, allí se establecieron los permisos recíprocos para que naves de guerra de ambas partes puedan navegar en la zona, con un previo aviso a la otra parte. Los británicos lo utilizaron unas cien veces, y los argentinos, ninguna. Pero ello no quita la flagrante mentira en que incurre la inventiva Sra. Sheehan…

Los “resavios” (por resabios, la Sra. Sheehan debiera revisar su ortografía), a los que hace referencia, no son tales. Son elementos que la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas solicitó a los ocupantes ilegales de las Islas, una vez concluida la construcción del Monumento en el Cementerio de Darwin, para conformar la Muestra “Malvinas: Islas de la Memoria”, cuyos componentes esenciales son las cruces que durante más de 20 años estuvieron en el viejo cementerio.

Cuando Sheehan habla de “repatriar” los “resavios”, demuestra que piensa en inglés, pues no se puede repatriar nada que esté en Malvinas, pues las islas son parte de la Patria.

Sra. Sheehan: no sabemos quién es usted, ni que pretende. Lo único que le pedimos, es que deje de mentir, o de buscar fama inventando fábulas, que lo único que aportan es confusión y descrédito hacia una Causa que es sentida como sagrada por la inmensa mayoría de los argentinos. Búsquese otro divertimento para llenar su hueca existencia. Se lo pedimos los Familiares de los 649 Héroes de Malvinas.


(*) Secretaria de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur

Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur

Montevideo 641, 2 Piso CP (1019), Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Tel/Fax: 5411 4372-7538 - Correo Electrónico: info@heroesdemalvinas.org.ar

luis
30 de Enero de 2012

SI TENEMOS UNA PRESIDENTE QUE DICE QUE FUE UNA LOCURA Y ALGUNAS OTRAS COSAS, LAMENTABLEMENTE,DA LA RAZON A LOS INGLESES EN ESTA GUERRA,EL PROBLEMA DE LOS ARGENTINOS ES LOS TRAIDORES Y TRAIDORAS QUE ESTAN AQUI ADENTRO.
SOLO ESCUCHAR HABLA DE C.K. DE MALVINAS EN SU ULTIMO DISCURSO DA ASCO.-

José Petrosino
31 de Enero de 2012

Lo que fue una "locura" fue LA GUERRA innecesaria e IMPOSIBLE DE GANAR A PRIORI(por los "aliados" con que contaban los british: la OTAN y chilenos), que a la única que realmente sirvió fue a la Tatcher. Y luego en los '90, a los yankis, que se quedaron con la inicua base, que los británicos tuvieron que instalar como consecuencia de la re-ocupación.
No fue(ni lo es) una locura EL RECLAMO DE RESTITUCIÓN, que la Argentina venía reiterando todos los años desde 1833.
La GUERRA vino por un error de cálculo de los milicos, que acosados por el reclamo popular en casa, vieron la posibilidad de usar en su beneficio esa CAUSA NACIONAL.
Y aprovechando que los british habían dado muestras sobradas de que se querían retirar de las islas y de que ya la mayoría de los kelpers, entonces totalmente abandonados por su "metropoli", ya habían aceptado esa situación de hecho como mal menor para ellos, armaron el operativo "invasión"/toco-y-me-voy, que NO CONTEMPLABA LA POSIBILIDAD DE UN GUERRA. Por eso desplegaron en las inhóspitas islas 10.000 soldados(de los cuales 8.000 estuvieron en Puerto Argentino) RECIÉN INCORPORADOS, SIN NINGUNA INSTRUCCIÓN y MAL EQUIPADOS para el inclemente clima de las islas(de los peores del mundo) y encima en pleno invierno.
Seguramente también ha habido un guiño yanki: "vayan que luego lo resolvemos con una negociación".
Fue la Tatcher por sus problemas en casa(más perentorios que los de nuestros milicos acá, todavía) que LES ESCUPIÓ EL ASADO A TODOS y con su orden PERSONAL de "hundir el Belgrano", hizo fracasar la negociación "de las 3 banderas", ya aceptada por yankis y milicos argentinos y desencadenó una absurda guerra que nadie, excepto ella que sabía que ganaba, quiso.

Saul
31 de Enero de 2012

Las Falkland Islands son inglesas. Parece que a nuestros gobernantes les cuesta mucho entender que el "pescado podrido" no tiene buen sabor y algunos recordamos que la aventura siniestra de Galtieri para eternizarse en el poder le salíó muy mal. En momentos de crisis no hay nada mejor que agarrarse del tema Malvinas (tan caro a nuestro sentimiento nacional). Para la monarkía argentina es un flotador que une un país eternamente dividido, con un gobierno que lo que mejor hace es confrontar y para la monarquía inglesa un fusible interesante para estos momentos de sosobra. La realidad nos dice que Argentina no tiene con qué negociar. La ONU, la OEA, los Países Vecinos, nuestros Aliados, etc., etc., son argumentos que ya están perimidos pero se siguen ejercitando. Pregunto, tal vez con ingenuidad y con enorme curiosidad:
¿Si el nuestro fuera un país serio, no sería bueno empezar a conversar sobre la economía de las islas y ver qué necesitan los isleños?
¿Acercarse culturalmente a los kelpers no sería una buena medida para empezar a hablar primero con ellos y luego con el reino?
¿Ofrecer intercambios con los isleños no tendría algún beneficio?
Pero, claro, son políticas a largo plazo, a veces silenciosas y no tapan los resultados de una crisis que se viene y que se avisora mas cercana al "rodrigazo" que a la guerra y con la variable de ajuste de siempre: EL CIUDADANO COMÚN.
Las Malvinas serán argentinas cuando entendamos que tenemos que desarrollarnos para poder negociar.

José Petrosino
31 de Enero de 2012


"Saul", es cierto que la "aventura les salió mal a los milicos", pero les salió mal ¡POR UN PELO! y no era tan "descabellada".
El "plan original", que ha tenido el visto bueno (implícito al menos) de yankis y britishs, era uno similar al puesto en práctica en Medio Oriente en 1974, con el ataque "por sorpresa" de los egipcios a Israel el día del Yon Kipur. Los egipcios no pudieron sostener "su invasión", pero se destrabaron la negociaciones y los israelíes se retiraron del Sinaí, que habían ocupado en 1968, a cambio del reconocimiento del estado de Israel por Egipto.
En nuestras Malvinas hubiera ocurrido lo mismo, para eso vino Haig y se pasó un mes yendo de Buenos Aires a Londres y viceversa acomodando la planificada "negociación" que estaba lista, con la "colaboración" de Belaunde Terry, a fines de abril y los milicos ya la habían aceptado. Pero...el diablo metió la cola y arruinó el "IDÍLICO" DESCENLACE PREVISTO: la Tatcher ordenó "hundir el Belgrano" y a la mierda la "solución de las 3 banderas" ya acordada y en su lugar se inició una guerra no querida por nadie y que perjudicó a todos, excepto a la Tatcher, que se salvó que los ingleses ya cansadas de sus políticas "reaganonianas", la echaran a patadas en el culo del gobierno. Lo demás es historia conocida.

hugo (a Saul)
31 de Enero de 2012

Lo que usted propone ya Argentina lo realizó durante años. Todas las necesidades de los isleños eran atendidas por nuestro País. YPF les proveía de petróleo y combustibles, que transportaba en sus propios barcos y almacenaba en tanques que fueron levantados por la empresa nacional. El transporte al Continente dependía de Líneas Aéreas del Estado, única que prestaba el servicio ya que en aquel entonces era deficitario y solo se justificaba para evitar el aislamiento de esos pobladores. El Correo les prestaba sus servicios, y los insumos y alimentos se los provenían de Argentina y aquí venían a realizar sus estudios secundarios y universitarios, sin que nunca se les pusiera traba alguna ni tuvieran tratamiento distinto al resto de los argentinos. Y aquí concurrían en busca de asistencia médica de sus dolencias que no pudieran ser asistidas en las Islas (la evacuación sanitaria quedaba a cargo de la Argentina). Esto duró hasta 1982, y a pesar de ello y los años transcurridos, Inglaterra y los isleños NUNCA aceptaron hablar sobre soberanía ni derechos argentinos.
Así que ya ve, lo por usted propuesto es algo que Argentina ya realizó por mucho tiempo y no obtuvo ningún resultado. Volver a repetirlo sería de tontos y vendría como anillo al dedo a los ingleses, que su deseo es que de las necesidades de los isleños se ocupe la Argentina, pero que la explotación de los recursos naturales y valor estratégico de las Islas y el Atlántico Sur (Antártida incluida) sean de ellos. Su propuesta en buen criollo significa que Argentina, renunciando a sus reclamos y medidas a su alcance, brinde las posibilidades como para que los británicos y sus empresas exploten los hidrocarburos y las proteínas que la Cuenca Malvinas pueda dar. Aunque encuentren petróleo, les será muy difícil su obtención a valores rentables si no disponen de instalaciones portuarias en el Continente para su almacenamiento y distribución. Al igual que para la elaboración y preparación de la riqueza del Mar Argentino.
A veces dudo si las propuestas como la suya no son funcionales a los intereses británicos, no ya a los argentinos. No por usted, sino teniendo en mente las figuras de ciertos periodistas y “consejeros económicos”, casualmente habituales concurrentes a ciertas delegaciones diplomáticas, dentro de las cuales nunca falta la Embajada Británica.

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Gentileza Tribuna de Periodistas